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VÍA CRUCIS COMUNIDAD 2006 |
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1ª.- Jesús es condenado a muerte 3.- Jesús cae bajo el peso de la cruz por 1ª vez 4.- Jesús se encuentra con María su madre 5.- El cireneo ayuda a Jesús a llevar la cruz |
8.- Jesús consuela a las mujeres de Jerusalén 10.- Jesús es despojado de sus vestidos 11.- Jesús es clavado en la cruz 13.- Jesús es bajado de la cruz y entregado a su madre |
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Señal de la Santa Cruz y el acto de Contrición |
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Pidamos al Señor que durante este tiempo que vamos a acompañarle en los momentos más duros de su vida, nos ayude a comprender cada vez más el profundo misterio de su amor y nos impulse a hacer de nuestra vida una entrega constante en el amor a El y en el servicio a nuestros hermanos. 1ª.- Jesús es condenado a muerte Monitora : Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.Todos: Que por tu santa Cruz redimiste al mundo "Pilato, queriendo contentar a la gente, les dejó libre a Barrabás y les entregó a Jesús, después de hacerlo azotar, para que lo crucificasen". (Mc 15,15) "Eran nuestras dolencias las que él llevaba y nuestros dolores los que soportaba…sus heridas nos han curado" (Is 53, 4-8) Hoy podemos mirar a Jesús, condenado a muerte. En su pasión, en su sufrimiento y en su muerte para la vida podemos descubrir el camino para nuestra vida, la paz para nuestro sufrimiento y la salud para nuestras heridas. Miremos con fe: todo el que mire con fe quedará curado. Miremos con agradecimiento: porque dio su vida para salvarnos. Miremos con amistad: porque probó ser el mejor amigo. Miremos con sed: porque es la fuente de la salvación. Miremos con perseverancia: porque Él siempre nos mira. Miremos con pasión: porque podemos padecer con Él. Miremos con esperanza: porque ha rescatado todos los infiernos humanos Miremos adorando: porque su silencio ilumina nuestras soledades. Miremos con amor: porque queremos vivir unidas a Él. Silencio. Oración: Jesús, inocente, que te entregas por amor, enséñanos a aceptar el dolor con la mansedumbre de tu corazón y a perdonar como tú nos perdonas para ser contigo luz y esperanza para nuestra humanidad. Monitora: Jesús, hijo de David Todos: ten misericordia de mí. Canto y traslado siguiente estación: Mirad a mi Siervo (Buenafuente) Monitora : Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.Todos: Que por tu santa Cruz redimiste al mundo No era lícito condenar a la muerte en cruz a un ciudadano romano: era demasiado humillante. Pero cuando Jesús cargó con ella para llevarla sobre sus hombros, cambió la historia de la cruz. Del Evangelio según San Juan 19,16-17 Entonces Pilato se lo entregó para que fuera crucificado. Tomaron, pues, a Jesús; y él, con la cruz a cuestas, salió hacia el lagar llamado de la Calavera que en hebreo se dice Gólgota. El Padre no eligió ni quiso la cruz para su Hijo. La cruz es fruto de la violencia de los hombres. Jesús cargó con la cruz, a pesar de que podía haberse librado de ella. Pero Él nunca hizo milagros para sí mismo. Entrega libremente su vida. Quiere compartir nuestra humanidad, nuestra debilidad y nuestras desgracias hasta las últimas consecuencias. Oración Te pedimos, Señor, que nos permitas mirar hacia tu cruz en los acontecimientos de cada día. Para que sepamos vivir hasta las últimas consecuencias nuestra pertenencia al Crucificado. Monitora: Jesús, hijo de David Todos: ten misericordia de mí. Canto y traslado siguiente estación: 3.- Jesús cae bajo el peso de la cruz por 1ª vez Monitora : Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.Todos: Que por tu santa Cruz redimiste al mundo "El, cargado con nuestros sufrimientos, estaba soportando nuestros propios dolores. Todos nosotros nos perdimos como ovejas siguiendo cada uno su propio camino, pero el Señor cargó sobre él la maldad de todos nosotros". (Is 53, 4. 6) Meditación: Jesús cae al suelo, abrumado por el peso de la cruz y de tanto sufrimiento. El, que era Dios había querido ser hombre, conocer la fatiga, el cansancio, la debilidad del cuerpo. Aceptó ser un hombre como los demás y por eso, cae. Por amor a todos los hombres, por ser un hermano de todos, sabe lo que es caer y levantarse. Oración: Señor, enséñanos a aceptar nuestras caídas, a llevar nuestras debilidades sintiéndonos hermanos unos de otros, a saber caer y levantarnos para continuar nuestro camino, con humildad, y reconocer que necesitamos de ti para levantarnos y seguir adelante. Monitora: Jesús, hijo de David Todos: ten misericordia de mí. Canto: Con su muerte nos justificará 4.- Jesús se encuentra con María su madre Monitora : Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.Todos: Que por tu santa Cruz redimiste al mundo La tradición nos cuenta que en este camino hacia la cruz Jesús encuentra a su madre. ¡Cuánto dolor para los dos! La fuerza que sostiene a María para abrirse camino entre la gente y salir al paso de Jesús es el amor. No puede hacer nada por Él, excepto mirarlo con amor, con el mismo que le ha acompañado siempre. Jesús sufre de ver el sufrimiento que por Él padece su madre. Pero en medio de aquel abandono ella es signo del amor de Dios. No está solo. Aquel amor le da fuerza. María es la ternura de Dios en el camino de Jesús. SILENCIO Oremos junto a Maria por las madres que ven morir a sus hijos por el hambre, las guerras, las drogas, accidentes, enfermedad, violencia… también por aquellas que los sostienen con su amor en medio del sufrimiento. Oremos por todos los que por un compromiso con la justicia, o unir su vida a Cristo, son causa de dolor para los suyos. Oración: Señor, Jesús, tú eres nuestro amor, haznos descubrir siempre tu presencia en medio de nuestro sufrimiento. Hazte en nosotros presencia amorosa en el sufrimiento de los hermanos. Monitora: Jesús, hijo de David Todos: ten misericordia de mí. Canto y traslado siguiente estación: Dios no puede más que darnos su amor, nuestro Dios es ternura 5.- El cireneo ayuda a Jesús a llevar la cruz Monitora : Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.Todos: Que por tu santa Cruz redimiste al mundo El soldado te mira y ve tu extenuamiento. Cree que no podrás llegar hasta la cumbre y el castigo ha de cumplirse completo, no puede quedar a medias. Se fija alrededor y ve un campesino que a su regreso del campo, se ha parado curioso a contemplar la comitiva. Casi sin darse cuenta, se ve empujado a tu lado y obligado a cargar con tu cruz para aliviarte los últimos metros. Habías dicho una vez: "El que quiera ser mi discípulo, que coja su cruz y me siga". El Cirineo en este momento cogió la tuya, te miró a los ojos y debió estremecerse de compasión a la vez que se sintió feliz de poder ayudar a Aquél miserable. Era judío, pero lo encontramos después convertido junto con sus hijos. Tu dolor y tu dignidad, tu humanidad y tu serenidad, tu paciencia y mansedumbre provocaron su entrega. (unos momentos de silencio) Mi Señor y mi Dios, no me atrevo a pedirte la carga de tu cruz, pero sí te pido que me des valentía, paciencia, silencio y amor para llevar la mía de cada día. Por la deshumanización que encuentro en el mundo por su desamor e incomprensión, la que debo llevar yo misma por mi rebeldía y falta de generosidad, la que Tú permites esperando que me ayude a crecer como persona y como cristiana. Cuanto más me conozca, más podré conocerte, acogerte, amarte y servirte. Perdóname, Señor, pero como Tú eres fuerte por los dos, ayúdame a llevarla, porque sola no me siento capaz de hacerlo; hasta que sea valiente como Tú, ayúdame Señor. Monitora: Jesús, hijo de David Todos: ten misericordia de mí. Canto y traslado siguiente estación: 6.- La Verónica limpia el rostro de Jesús Monitora : Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.Todos: Que por tu santa Cruz redimiste al mundo Is 53,2-5: creció como un retoño... como raíz de tierra árida. No tenía apariencia ni presencia; le vimos y no tenía aspecto que pudiésemos estimar. Despreciable y desecho de hombres, varón de dolores y sabedor de dolencias, como uno ante quien se oculta el rostro, despreciable, y no le tuvimos en cuenta. La tradición nos habla de la Verónica. Quizá ella completa la historia del Cireneo. Porque lo cierto es que aunque, como mujer, no carga físicamente la cruz y no se la obliga a ello llevó sin duda está cruz con Jesús: la llevó como podía, como en aquel momento era posible hacerlo y como le dictaba su corazón: limpiándole el rostro. Son muchos los que indudablemente preguntarán: «Señor ¿cuando hemos hecho todo esto?» Y Jesús responderá: cuantas veces hicisteis eso a uno de estos mis hermanos menores, a mí me lo hicisteis» (Mt 25,40). El Salvador, en afecto, imprime su imagen sobre todo acto de caridad. El velo, sobre el que queda impreso el rostro de Cristo, es un mensaje para nosotros. En cierto modo nos dice: He aquí cómo todo acto bueno, todo gesto de verdadero amor hacia el prójimo aumenta en quien lo realiza la semejanza con el Redentor del mundo. Los actos de amor no pasan. Cualquier gesto de bondad, de comprensión y de servicio deja en el corazón del hombre una señal indeleble, que lo asemeja un poco más a Aquél que «se despojó de sí mismo tomando condición de siervo» (Flp 2,7). Así se forma la identidad, el verdadero nombre del ser humano. (Unos momentos de silencio) Oremos : Señor Jesucristo, tú que aceptaste el gesto desinteresado de amor de una mujer y, a cambio, has hecho que las generaciones la recuerden con el nombre de tu rostro, haz que nuestras obras, y las de todos los que vendrán después de nosotros, nos hagan semejantes a ti y dejen al mundo el reflejo de tu infinito amor.Monitora: Jesús, hijo de David Todos: ten misericordia de mí. Canto y traslado siguiente estación: Monitora : Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.Todos: Que por tu santa Cruz redimiste al mundo "Yo soy el que ha experimentado el sufrimiento. El Señor me ha hecho andar por caminos sin luz. Ha cercado mis caminos con piedras sillares. Me hizo morder el polvo del camino" (Lam 3, 1. 2. 9. 16). Meditación: Jesús cae de nuevo y con esta caída se une a todos los hombres que no son respetados en su condición humana, a quienes caen por la indiferencia de sus hermanos, por la dureza de un corazón que juzga y empaña la mirada. Oración: Señor, danos un corazón atento, capaz de ver, un corazón de carne que limpie nuestra mirada de la indiferencia, del desamor. Ojalá sepamos ver en tus caídas la desaparición de todo lo que destruye nuestra vida. Levántanos a fin de poder levantar nuestra esperanza y ser portadores de ella para el mundo. Monitora: Jesús, hijo de David Todos: ten misericordia de mí. Canto y traslado siguiente estación: Sí, me levantaré (A Ti, Señor… Mi corazón busca tu rostro….) 8.- Jesús consuela a las mujeres de Jerusalén Monitora : Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.Todos: Que por tu santa Cruz redimiste al mundo "Cuando lo llevaban …lo seguía muchísima gente, especialmente mujeres que se golpeaban el pecho y se lamentaban por él. Jesús, volviéndose hacia ellas, les dijo: "Hijas de Jerusalén, no lloren por mí. Llorad más bien por vosotras mismas y por vuestros hijos. Porque va a llegar el día en que se dirá: Felices las madres sin hijos, felices las mujeres que no dieron a luz ni amamantaron. Entonces se dirá: ¡Ojalá los cerros caigan sobre nosotros! ¡Ojalá que las lomas nos ocultaran! Porque si así tratan al árbol verde, ¿qué harán con el seco?" (Lucas 23,26-31) COMENTARIO: Jesús no sólo consuela, sino que HABLA a las mujeres. De nuevo, y en un momento de tremendo sufrimiento, Jesús rompe los convencionalismos sociales y religiosos para establecer contacto con ellas para quienes su palabra siempre fue Buena Noticia. Pero ¿quiénes eran esas mujeres que se atrevieron a seguir a Jesús en el camino hacia la muerte? ¿las conocía Jesús? Normalmente uno vuelve la cara cuando ve a alguien que le resulta conocido. ¿Quiénes podían encontrarse entre las que osaron hacer el recorrido más doloroso de la vida del Maestro? Seguramente aquellas que habían sido testigos de su compasión: Aquella mujer cananea, que le había rogado que sanase a su hija enferma. La hemorroísa , que haría esfuerzos por acercarse a Jesús, esta vez no para tocar su manto sino para aliviar sus heridas. La viuda pobre, que avanzaría hacia Jesús dándole todo su haber: lágrimas y compañía. La mujer que anduvo encorvada, que no daría crédito a sus ojos al ver a Jesús vencido por el peso de la cruz. La mujer que un día derramó su frasco de perfume a los pies del Hombre que le restituyó su dignidad. La samaritana, que desde aquel encuentro junto al brocal del pozo, supo que había alguien capaz de saciar su sed. Todas ellas y más, las que comieron pan y pescado, las que escucharon sus parábolas en las plazas. Jesús estuvo bien acompañado. Se volvió a ellas al reconocer tantas miradas y sufrió por el sufrimiento de aquellas mujeres, y en ellas, el de otras muchas de épocas por venir. Y les dijo: "Si en el leño verde hacen esto, en el seco ¿qué se hará?" puesto que "no han sabido reconocer el tiempo de la visita." ORACIÓN Cristo, que has venido a este mundo para visitar a todos los que esperan la salvación, haz que nuestra generación reconozca el tiempo de tu visita y tenga parte en los frutos de tu redención. A ti, Jesús, nacido de la Virgen, Hija de Sión, honor y gloria por los siglos de los siglos. Amén. Monitora: Jesús, hijo de David Todos: ten misericordia de mí. Canto y traslado siguiente estación: Monitora : Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.Todos: Que por tu santa Cruz redimiste al mundo "Así pues, el que cree estar firme, tenga cuidado de no caer. Vosotros no habéis pasado por ninguna prueba que no sea humanamente soportable. Y podéis confiar en Dios que no os dejará sufrir pruebas más duras de lo que podáis soportar. Por el contrario, cuando llegue la prueba, Dios os dará también el modo de salir de ella, para que podáis soportarla" (1 Cor 10, 12-13) Meditación: Según la tradición, Jesús cayó tres veces en su recorrido camino del Calvario. Esta última caída nos invita a meditar en tantas situaciones límites de abandono, sufrimiento que abruman a las personas, en nuestras repetidas y sucesivas caídas de las que nos gustaría levantarnos y no podemos. Jesús que dijo al paralítico: Levántate, toma tu camilla y echa a andar nos muestra en esta tercera caída que es posible levantarse aun cuando se ha perdido toda esperanza. Oración: Señor, junto a ti ponemos nuestras preocupaciones, inquietudes, anhelos; cura nuestras "parálisis", nuestros miedos y todo aquello que nos impide levantarnos y seguir adelante. Tú a pesar de todo el peso de la cruz, te levantaste y te pusiste en camino. Ayúdanos a "tomar nuestra cruz, nuestra camilla y echar a andar". Monitora: Jesús, hijo de David Todos: ten misericordia de mí. Canto y traslado siguiente estación: Me levantaré e iré a mi Padre 10.- Jesús es despojado de sus vestidos Monitora : Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.Todos: Que por tu santa Cruz redimiste al mundo Despojo. Pobre. Desnudo "Desfigurado no parecía hombre, ni tenía aspecto humano" (Is 52). Cubierto de sangre, de heridas, de llagas.... Despojarse y dejarse despojar de todo menos de Ti. Sólo Jesucristo es nuestra vida. Así se puede poseer todo con el señorío de la libertad. Silencio. Monitora: Jesús, hijo de David Todos: ten misericordia de mí. Canto y traslado siguiente estación: Despreciable, desecho de hombres varón de dolores, colmado de injurias. Son nuestras dolencias las que llevaba y nuestros dolores los que soportaba. 11.- Jesús es clavado en la cruz Monitora : Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.Todos: Que por tu santa Cruz redimiste al mundo Señor Jesús. Cristo vivo. Clavado en la cruz. Tu cruz es fuente de gracia y de vida. Desde tu mayor dolor, en la agonía de la muerte, miras al futuro Nos deja a María como madre: mujer de la Nueva Humanidad. Madre de los creyentes. Madre de la Iglesia. Madre del nuevo Pueblo de Dios. Silencio. Monitora: Jesús, hijo de David Todos: ten misericordia de mí. Canto y traslado siguiente estación: Después que se puso en cruz el Salvador, en la Cruz está la gloria y el amor, y en el padecer dolor vida y consuelo, y el camino más seguro para el cielo. 12.- Jesús muere en la cruzMonitora : Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.Todos: Que por tu santa Cruz redimiste al mundo "Desde el mediodía se oscureció toda la tierra hasta las tres de la tarde. Hacia las tres de la tarde Jesús gritó con fuerte voz: Eloí, Eloí, lemá sabaktani, que quiere decir: "Dios mío, Dios mío por que me has abandonado?" Pero Jesús lanzando un gran grito, expiró. (Mc 15, 33 - 37) ¡Jesucristo en la Cruz! Nadie podrá llegar a comprender jamás este misterio, obra por excelencia del Amor divino. Esta es, dice san Juan Crisóstomo, la primera razón de la pasión y muerte: que quiso Dios que se supiese cuánto amaba a los hombres, él, que más quiere ser amado que temido. Y Juan, el discípulo amado exclama: "Tanto amó Dios al mundo que le entregó a su Hijo único". Y Pablo escribe: "Me amó y se entregó a sí mismo por mí" Y Agustín dice: "Más me amaste a mí que a ti, puesto que moriste por mí". Jesús muere en la Cruz. Muere por nosotros y para nosotros, para que por su muerte tengamos VIDA. Si alguien nos preguntara ¿qué es seguro? ¿tan seguro que podamos entregarnos a ello a ciegas? ¿tan seguro que podamos enraizar en ello todas las cosas? Nuestra respuesta será: ¡EL AMOR DE JESUCRISTO! Sólo el amor de Jesucristo es seguro. No podemos decir siquiera: el amor de Dios porque, a fin de cuentas, sólo por medio de Jesucristo sabemos que Dios nos ama. Y aunque lo supiéramos sin Cristo, de poco nos serviría, porque el amor puede ser también inexorable y más duro cuanto más noble. Sólo por Cristo sabemos a ciencia cierta que Dios nos ama y nos perdona. En verdad, sólo es seguro lo que se manifiesta en la Cruz, la actitud que en ella alienta, la fuerza que palpita en aquel corazón. Silencio Oración: Padre de bondad, que mostraste tu inapreciable misericordia al entregar a tu Hijo único por nosotros; prolonga tu misericordia con nosotros, para que libres de todo egoísmo, te amemos con todo el corazón y nos entreguemos plenamente a servir a nuestros hermanos. Por Jesucristo Nuestro Señor. Monitora: Jesús, hijo de David Todos: ten misericordia de mí. Canto y traslado siguiente estación: No me mueve mi Dios para quererte, el cielo.... 13.- Jesús es bajado de la cruz y entregado a su madre Monitora : Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.Todos: Que por tu santa Cruz redimiste al mundo Junto a la cruz de Jesús estaba su madre. No es difícil imaginar el dolor con el que la virgen recibe el cuerpo de su hijo muerto. La vida que ella engendró y cuido con tanto esmero, la vida que Dios puso en su interior y ella ha hecho crecer con paciencia, con amor, con agradecimiento, ha sido brutalmente asesinada, injustamente. ¿Cómo entender este sufrimiento? ¿dónde se ha escondido Dios? ¿cómo puede triunfar la injusticia? ¿Por qué ha callado Dios ante ella? Silencio de Dios, abandono de los amigos, fidelidad de María. SILENCIO Oremos junto a María por todos aquellos que mantienen sus fidelidades en medio de grandes sufrimientos, por los que atraviesan la prueba de la fe y de la esperanza, por los que pasan por sufrimientos injustos y por los que viven con angustia el silencio de Dios en sus pruebas. Señor, Jesús, tú conoces nuestras tinieblas; tú no nos dejas solos en ellas. Concédenos la fidelidad de María, concédenos que nuestros sufrimientos, como los suyos, los haga fecundo el amor y sean semilla de comunión en tu iglesia. Monitora: Jesús, hijo de David Todos: ten misericordia de mí. Canto y traslado siguiente estación: Cristo, Jesús, oh fuego que abrasa, que las tinieblas en mí no tengan voz, Cristo Jesús, disipa mis sombras y que en mí sólo hable tu amor 14.- Jesús es puesto en el sepulcro Monitora : Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.Todos: Que por tu santa Cruz redimiste al mundo "Ya anochecía; y como era el día de la preparación, víspera de sábado, José de Arimatea, consejero respetado, que esperaba el reinado de Dios, tuvo la osadía de presentarse a Pilato a pedirle el cuerpo de Jesús. Pilato se extrañó de que ya hubiera muerto. Llamó al centurión y le preguntó si ya había muerto. Informado por el centurión, le concedió el cuerpo a José. Éste compró una sábana, lo bajó de la cruz, lo envolvió en la sábana y lo colocó en un sepulcro excavado en la roca. Después hizo rodar una piedra a la boca del sepulcro. María Magdalena y María de José observaban dónde lo colocaba". Mc 15, 42-47 José saca su osadía, su valentía, cuando todo parece perdido, cuando no tiene nada que ganar, sólo para evitarle a Jesús la fosa común... cuando sus discípulos más cercanos estaban escondidos. El centurión es aquel que ha reconocido que Jesús es el Hijo de Dios cuando murió, no cuando los milagros, ni las multitudes exaltadas, sino cuando es un "maldito por la ley" judía y un ajusticiado por la ley de Roma. Las mujeres son las únicas que no rompen la conexión del Jesús histórico al Jesús muerto y resucitado. Ellas, que le siguen y sirven desde Galilea, que han subido con él a Jerusalén, serán las testigos de que ese mismo Jesús que siguieron es el que ahora da sentido a nuestras vidas. Su aparente pasividad no es tal; para ellas "no ha terminado todo", sino muy al contrario... está ya actuando la levadura, para el Pan nuevo de la Pascua. Es el tiempo de la espera, de la Esperanza. Es el tiempo de la fe, de la confianza. Es el tiempo del amor. "El Señor es bueno para los que en Él esperan y lo buscan; es bueno esperar en silencio la salvación del Señor" (Lm 3, 25). Oración: Señor todopoderoso, cuyo Unigénito descendió al lugar de los muertos y salió victorioso del sepulcro, te pedimos nos concedas que, estando vigilantes en la fe, sepultadas con Cristo por el bautismo, resucitemos también con él a la Vida Nueva, a la Pascua, y seamos fieles testigos de Cristo Resucitado con nuestra alegría y entrega. Por Jesucristo nuestro Señor. Monitora: Jesús, hijo de David Todos: ten misericordia de mí. Canto y traslado siguiente estación: "Con su muerte nos justificará, y nuestras culpas soportará" Fue arrancado de entre los mortales / entregado a la muerte en vez de nosotros / Y su sepultura entre los marcados / entregado a la muerte por nuestros pecados. Con su... Por haberse ofrecido a sí mismo / tendrá descendencia, sus días serán largos / Cuando a Yahvé plazca, lo hará por su mano / y verá la luz, seremos salvados. Con su... "Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu". Con estas palabras se cierra el misterio de la pasión y se abre el misterio de la liberación a través de su muerte, que se realizará en la Resurrección. Queremos poner las palabras de Cristo en labios de todos los hombres. Esperamos que estas palabras sean también las últimas palabras para cada uno de nosotros, las que nos abran a la eternidad. Miramos con fe hacia la cruz de Cristo, mientras por medio de ella queremos proclamar al mundo el amor misericordioso del Padre por cada hombre. Es el tiempo de la misericordia y del amor; el tiempo en el que se lleva a cabo la redención del mundo, porque el pecado y la muerte han sido derrotados por la muerte salvífica del Redentor. Oremos: |
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