SAPIENCIALESpor P. José Carlos Gimeno Granero, ocd |
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Introducción
1.-
Terminología
2.-
La Sabiduría en el Medio Oriente no bíblico.
2.1.-
Las Listas
2.2.-
Las colecciones antiguas de sentencias
2.3.-
¿Qué es la sabiduría?
3.-
La Sabiduría bíblica
3.1.-
Los libros sapienciales
3.2.-
En el resto del Antiguo Testamento
4.-
Origen de la sabiduría en Israel
4.1.-
Salomón, modelo de los sabios
4.2.-
Escuelas y escribas
4.3.-
La sabiduría popular
5.-
El fin de la sabiduría
6.-
La actitud de los sabios
6.1.-
El consejo
6.2.-
Los límites de la sabiduría
6.3.-
La sabiduría de Dios
6.4.-
La retribución
6.5.-
Reflexión sobre la historia de la salvación
7.-
La personificación de la sabiduría en el A. T
Introducción
1.-
Cuestiones literarias
1.1.-
Composición, fecha y autores.
1.2.-
Título y posición en el canon.
1.3.-
Forma poética del “msl”.
1.4.-
Lengua y estilo.
1.4.1.-
Las imágenes.
1.4.2.-
La observación psicológica.
1.4.3.-
Las escenas.
1.4.4.-
La personificación de la sabiduría.
1.5.-
El texto.
2.-
Estructura.
3.-
Doctrina
3.1.-
Pragmatismo.
3.2.-
Antropocentrismo.
3.3.-
Ortopraxis.
3.4.-
La teología.
3.5.-
La sabiduría.
A)
La sabiduría, fuente de doctrina de vida.
B)
La sabiduría conduce al éxito
C)
La sabiduría distribuidora eficaz de doctrina.
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1.- Cuestiones literarias
1.1.-
Título y autor.
1.2.-
El autor y su época.
1.3.-
Fuentes y estilo literario.
1.4.-
Texto y versiones.
1.4.1.-
El descubrimiento del texto hebreo.
1.4.2.-
El texto griego.
1.4.3.-
Las formas del texto hebreo.
1.4.4.-
Otras versiones antiguas.
1.4.5.-
La numeración.
1.5.-
Canonicidad.
2.-
Estructura
3.-
Doctrina
3.1.-
Perspectiva teológica de Ben Sira.
3.2.-
La relación Ley - Sabiduría.
3.3.-
La Teodicea.
3.4.-
La retribución divina.
3.5.-
El temor del Señor.
3.6.-
Riqueza y pobreza.
3.7.-
La antropología.
3.8.-
La sociedad.
3.9.-
El papel de la mujer.
Introducción
1.-
Cuestiones literarias
1.1.-
Formación y contexto histórico.
1.2.-
Género literario.
1.3.-
El esplendor de la lengua.
1.4.-
Antecesores de Job.
2.-
Estratificación y estructura
2.1.-
Estratificación de la obra.
2.2.-
Estructura final.
3.-
Doctrina
3.1.-
El misterio del hombre.
3.2.-
El misterio del mal.
3.3.-
El misterio de Dios.
Introducción.
1.-
Cuestiones literarias
1.1.-
Autor y título.
1.2.-
Fecha de composición.
1.3.-
Eclesiastés y la corriente sapiencial.
1.3.1.-
Influencias extrabíblicas.
1.3.2.-
Influencias bíblicas.
1.4.-
Formas literarias del Eclesiastés.
2.-
Estructura
3.-
D
3.1.-
La tesis fundamental y el método de investigación.
3.2.-
El escándalo de Dios.
3.3.-
El escándalo del hombre y de la historia. |
Introducción
1.-
Cuestiones literarias
1.1.-
Autor, fecha y lugar de composición.
1.2.-
Destinatarios y finalidad.
1.3.-
Un libro singular. 2.- Estructura y doctrina
2.1.-
Esperanza llena de inmortalidad: 1 - 5.
2.2.-
La sabiduría: 6 - 9.
2.3.-
Un “midras” del Exodo: 10 - 19.
a)
Los siete dipticos antitéticos. b) Las siete idolatrías.
CAPITULO VII: CANTAR DE LOS CANTARES
Introducción.
1.-
Cuestiones literarias.
1.1.-
Contexto histórico.
1.2.-
Características literarias.
1.3.-
Identidad del libro.
2.-
Estructura.
3.-
Doctrina.
3.1.-
Visión general.
Introducción
1.-
Cuestiones literarias.
1.1.-
Los orígenes de los salmos.
1.2.-
Clasificación actual.
1.3.-
Salmos y poesía.
1.3.1.-
El ritmo.
1.3.2.-
Los símbolos.
1.4.-
Tipos de salmos
1.4.1.-
Himnos.
1.4.2.-
Súplicas.
1.4.3.-
Confianza y agradecimiento.
1.4.4.-
Salmos litúrgicos.
1.4.5.-
Salmos sapienciales.
1.4.6.-
Salmos reales.
2.-
Teología
2.1.-
Dos polos de un diálogo
2.2.-
La tercera presencia 2.3.- Mística de los salmos |
CAPÍTULO I: LA SABIDURIAIntroducciónLa sabiduría es un fenómeno que encontramos en todos los tiempos y culturas, sin embargo hasta hace poco tiempo la sabiduría bíblica no se ha considerado suficientemente. La razón de esto está en el hecho de que la cultura occidental se centra más en la filosofía y en la ciencia que en la sabiduría popular, la cual queda reducida al ámbito de la tradición oral. La situación cambió en el siglo XIX con el descubrimiento de las literaturas sapienciales de Egipto y Mesopotamia hasta entonces desconocidas. Añadamos también el descubrimiento en este siglo de las sabidurías orales africanas. 1.- TerminologíaLos términos "sabiduría" y "sabio" derivan de los vocablos latinos "sapientia" y "spiens" que a su vez tienen su origen en el verbo latino "sapere" que significa "gustar", "percibir", "comprender". En la Vulgata "sapientia" y "sapiens" traducen respectivamente los términos "sophía" y "sophós" de la versión de los LXX cuya raíz y etimología todavía queda en el campo de lo desconocido. Estos términos griegos traducen las palabras hebreas "hokmah" y "hakam" que derivan de la raíz "hkm" presente en la mayoría de las lenguas semíticas. Junto a estos términos fundamentales, tanto el hebreo como el griego utilizan otros vocablos cercanos en cuanto a su significado. Así encontramos binas como "sabiduría e inteligencia" (Eclo.14, 20), "sabiduría y educación" (Prov. 1, 2. 7; 15, 33). De forma muy general se puede decir que la sabiduría se adquiere por medio de una educación progresiva y lleva a un "saber hacer" y a un "saber vivir" que no excluye los valores morales, antes los exige. En este sentido la sabiduría bíblica no se distingue de la sabiduría de cualquier pueblo y de cualquier época. La sabiduría se dirige a los ingenuos, a la gente infantil (Prov. 1, 4. 22. 32), a las personas simples que son susceptibles de ser influenciadas tanto por el bien como por el mal (Prov. 9, 4. 16). El que tiene poca sabiduría es un tonto, en el que no se puede confiar dado que actúa sin pensar, en definitiva es un insensato (Prov. 10, 8. 14. 21; 26, 1-12: Eclo. 21, 11-22). 2.- La Sabiduría en el Medio Oriente no bíblico.Hemos de empezar afirmando que la sabiduría bíblica no es la más antigua, sino que se inserta en una corriente que tiene sus raíces en Egipto y Mesopotamia donde los sabios pusieron por escrito sus enseñanzas. 2.1.- Las ListasLa primera etapa de esta sabiduría escrita fue con mucha probabilidad la composición de listas llamadas onomásticas. Los autores de estas listas enumeraban por categorías los seres y las cosas que les rodeaban y que les podían ser útiles tal como hicieron los sumerios y los egipcios. La Biblia atribuye a Salomón esta misma actividad que marca el inicio de la investigación científica (1Re. 5, 13). 2.2.- Las colecciones antiguas de sentenciasLa sabiduría de Egipto y de Mesopotamia se conocen por las colecciones antiguas que la arqueología actual nos ha proporcionado. Encontramos las instrucciones que el rey transmite a su heredero así como las que el escriba da a su propio hijo. Generalmente estas instrucciones están compuestas por proverbios que indican el comportamiento que hay que tener para conseguir éxito en la vida o en el trabajo. 2.3.- ¿Qué es la sabiduría?Para iluminar el concepto bíblico de sabiduría pueden ser útiles dos comparaciones. En el panteón egipcio la diosa "Ma'at" aparece representada como una niña vestida de largo con una cruz anillada en la mano, símbolo de la vida. Esta diosa garantiza el orden cósmico y la armonía en las relaciones humanas por medio de la justicia y la bondad especialmente hacia los pobres. Lleva a la vida a aquellos que la veneran. Influye también en los gobernantes abriéndolos a la verdad y a la justicia. La figura de la sabiduría que encontramos en Prov. 8 quizá se inspira al menos parcialmente en esta diosa egipcia aunque con un cambio considerable y es que la sabiduría bíblica no es una diosa. En la Grecia antigua la sabiduría es el arte de vivir de forma equilibrada y de resolver los problemas de la vida práctica en todas sus dimensiones. Sócrates afirmó la nobleza de la sabiduría diciendo que la persona se hace amigo de ella con la práctica de la virtud, aunque más tarde Platón redujo la sabiduría al ámbito intelectual afirmando que ella permite el conocimiento de las ideas divinas, sobre todo del bien y lo bello. Aristóteles distinguirá entre "sabiduría" como algo meramente intelectual y "prudencia" que será la sabiduría práctica. En este sentido parece ser que se mueven algunos textos del libro de la Sabiduría ( Sab. 3, 15; 4, 9; 6, 15.24; 7, 7; 8, 6-7). 3.- La Sabiduría bíblica3.1.- Los libros sapiencialesEn la Biblia hebrea, los libros propiamente sapienciales se encuentran entre los llamados "Escritos" y son Proverbios, Job y Eclesiastés. En la versión de los LXX encontramos además Eclesiástico y Sabiduría. 3.2.- En el resto del Antiguo TestamentoLa corriente bíblica sapiencial se manifiesta también en otros textos. Consideremos ante todo aquellos en los que el hecho es más explícito. Algunos salmos reciben el calificativo de sapienciales o didácticos, aunque entre los comentaristas no hay un acuerdo a la hora de determinar de qué salmos se trata debido a la dificultad de determinar el género literario de los mismos y su relación con el culto. Se consideran tales los que cantan la belleza de la Ley (Sal. 1; 19; 119), los que formulan una enseñanza (Sal. 37; 91; 112; 127) y los que reflexionan sobre la suerte del ser humano (Sal. 37; 91; 112; 127). Existen también algunos relatos que a pesar de su apariencia histórica, tienen un carácter didáctico como por ejemplo Dn. 13 y sobre todo los libros de Ruth, Jonás, Tobías y Ester. También se reconocen trazos de carácter sapiencial en 1Sam. 25 y 2Sam. 14. La importancia de los sabios aparece además en las críticas que los profetas, fundamentalmente Isaías y Jeremías formulan contra algunos de sus contemporáneos (Is. 3, 1-3; 5, 21; 29, 14; 30, 1; Jr. 8, 8-9; 9, 11. 22-23). Estas críticas retoman con frecuencia las reprensiones que encontramos en algunos proverbios dirigidas a los que confían solamente en sí mismos (Prov. 26, 12; 28, 11; 21, 31). 4.- Origen de la sabiduría en Israel4.1.- Salomón, modelo de los sabiosLa Biblia conecta las manifestaciones de la sabiduría en Israel con la persona del rey Salomón (Cfr. 1Re. 3, 4-15; 2Cr. 1, 3-12). Esta sabiduría de Salomón se manifestó en sus cualidades de juez (Cfr. 1Re. 3, 15-28), en su capacidad de administrador (Cfr. 1Re. 4, 1 - 5, 8), de construir el templo (Cfr. 1Re. 5, 15 - 8, 66). Además organizó los trabajos públicos (Cfr. 1Re. 9, 15-24) y el comercio con el exterior (Cfr. 1Re. 9, 26 - 10, 13) llegando a acumular una gran fortuna (Cfr. 1Re. 10, 14-25). Sin embargo, el reinado de Salomón no fue totalmente positivo, cometió diversos errores que provocaron la división del reino el mismo año de su muerte, aunque a pesar de esto, la Biblia atribuye a la corte real un rol determinante en el desarrollo de la corriente sapiencial en Israel, rol que se renovará bajo el reinado de Ezequías (Cfr. Prov. 25, 1). 4.2.- Escuelas y escribasLos escribas del rey que encontramos mencionados en Prov. 25, 1 no se identifican exclusivamente con sus consejeros políticos, de hecho leyendo algunos proverbios que se atribuyen a Salomón se intuye que ciertos escribas tenían una función de importancia capital para el futuro del estado, esto es, preparar a la juventud masculina mejor dotada para asumir algunos cargos de importancia, sea en el ámbito administrativo, sea en el diplomático. Era necesario enseñar a los jóvenes aquellos valores que hacen al hombre equilibrado y completo, así como un comportamiento correcto para estar en la corte (Prov. 16, 10-15; 25, 2-7). 4.3.- La sabiduría popularLa mayor parte de los proverbios antiguos no tiene nada que ver con la vida de la corte, de hecho, un gran número de proverbios reunidos en las colecciones salomónicas provienen del campo y de los pueblos según testimonia su contenido como por ejemplo Prov. 14, 4. En Israel como en cualquier cultura, la sabiduría proverbial es de origen popular y se transmite en el ámbito familiar. Salomón y sus escribas no harán otra cosa que recoger la sabiduría popular antigua, organizarla y ponerla por escrito. Esta sabiduría es la obra de los artesanos hábiles en su oficio (Cfr. 2Cr. 2, 12). Un proverbio es una expresión armoniosa de una verdad comprensible a todos que sintetiza una larga experiencia de observación de los hombres y de las cosas. Además esta gente observadora consiguió condensar su descubrimiento en una fórmula breve y escueta que originariamente se transmitió exclusivamente de manera oral. Los escribas de la corte solo actúan en un segundo momento poniendo por escrito y de forma organizada los diversos proverbios surgidos de forma independiente. 5.- El fin de la sabiduríaEl primer fin de la sabiduría es comprender, saber. Hemos de tener en cuenta que el mundo en el que vivían los antiguos era desconocido para ellos en muchas dimensiones, por esta razón la finalidad de los sabios era la de conocer este mundo en toda su complejidad y a todos los niveles, pero sobre todo, conocer el comportamiento, las tendencias y las capacidades del hombre. Los sabios observarán que en el mundo hay fenómenos que se repiten de forma constante, lo cual les lleva a la conclusión de que hay una ley que rige el mundo en que viven, en definitiva, un orden universal. Conocer esa ley será la finalidad primaria de los sabios. Aparentemente la obra de los sabios era esencialmente profana, pero el hombre antiguo no pensaba, como nosotros, que fuera necesario distinguir y menos todavía, separar el mundo profano del religioso, para ellos todo formaba una unidad. Por esta razón en su investigación se interesaban también en el comportamiento moral del hombre y en los valores religiosos admitidos en su sociedad. Pero esto lo hacían como sabios, es decir, como observadores atentos e imparciales más que como defensores de tradiciones éticas y teológicas, esto era responsabilidad de los sacerdotes y los profetas. Los sabios buscaban lo que podía ayudar al ser humano a orientarse en el mundo en que vivía para vivir y actuar mejor, de hecho el objetivo de su sabiduría era "saber vivir" y "saber hacer". Un conocimiento mejor del mundo podía ayudar a tener éxito en la vida, a equilibrarla y a darle armonía y felicidad. Así la sabiduría antigua gobernaba la actividad de la sociedad y regulaba los comportamientos y las controversias que surgían entre personas o grupos. Precisamente por eso, la sabiduría antigua debía ser transmitida a los jóvenes en cuya formación ocupaba una parte importante dado que por medio de ella, la juventud aprendía los principios de su comportamiento y lo que podía dar plenitud, equilibrio y sentido a su vida. Vemos pues que la misión de los sabios era una obra de formación y educación lo cual provocó la aparición de una escuela bajo la dirección del maestro de sabiduría. 6.- La actitud de los sabios6.1.- El consejoEl sabio no es un jefe, ni un sacerdote ni un profeta. No ordena ni en nombre del estado ni en nombre de Dios. Se limita a proponer lo que cree haber descubierto, expone lo que sabe, indica el camino que según él conduce a la plenitud de vida y desaconseja aquel que según su experiencia lleva al fracaso. Así su enseñanza describe, indica, aconseja, sugiere, pero nunca ordena. El sabio es un pedagogo, nunca un dogmático. 6.2.- Los límites de la sabiduríaEl sabio es realista. Percibe los límites de su saber y de su experiencia porque es consciente de no ser el dueño de la realidad y de los corazones a los que se dirige, además recuerda con frecuencia los límites de cualquier saber humano (Prov. 26, 12). Se nos escapan muchas cosas porque están en las manos del que lo gobierna todo (Prov. 16, 1. 2; 19, 14; 21, 31). En definitiva el sabio sabe que estamos en las manos del Señor (Prov. 20, 24; 21, 30). 6.3.- La sabiduría de DiosLa constatación de los límites de la sabiduría humana lleva a la afirmación de la sabiduría de Dios, sin embargo el pueblo de Israel dudó durante mucho tiempo antes de atribuir al Señor la sabiduría. Posiblemente la razón de esto estuviese en que el pueblo pensaba que la sabiduría era una cualidad humana (Ex. 31, 3; 2Sam. 14, 20; 1Re. 3, 12. 28; 10, 24; Is. 11, 2; 31, 2). Será durante el exilio (586 - 539) cuando algunos textos hablen de forma explícita de la sabiduría de Dios (Jr. 10, 12; 51, 15; Prov. 3, 19; Sal. 104, 24; Job. 12, 13). Esta corriente se irá desarrollando progresivamente en la evolución del pueblo hebreo. 6.4.- La retribuciónLos sabios afrontarán los grandes enigmas de la existencia humana en relación con Dios, de hecho, en algunos proverbios antiguos encontramos alusiones a una vida religiosa y moral en relación con Yahveh (Prov. 14, 2. 31; 29, 26). La introducción al libro de los Proverbios (Prov. 1-9), que hay que situarla después del exilio, se hace más religiosa y es allí donde encontramos el famoso principio de la sabiduría (Cfr. Prov. 9, 10). Pero esta introducción, como el resto de los proverbios antiguos, no pone en duda la idea de que Dios favorece al justo. Esta tesis viene rebatida por los libros de Job y Eclesiastés al constatar que la experiencia cotidiana no es esa, lo cual inaugura un periodo de crisis en la sabiduría bíblica. Este problema de la retribución individual no encuentra solución sino en el libro de la Sabiduría (Sab. 3, 1. 5-6. 13-15). Solo esta fe en la retribución después de la muerte da serenidad a la sabiduría bíblica. 6.5.- Reflexión sobre la historia de la salvaciónPara llegar a esta doctrina el autor del libro de la sabiduría integra en su reflexión la experiencia histórica del pueblo de Israel. Ya Prov. 1 - 9 era un eco de la enseñanza del libro del Deuteronomio y del profeta Jeremías. De forma más explícita Eclo. 16, 24 - 17, 14 y sobre todo Eclo. 44 - 49 releían toda la historia de la salvación en clave de sabiduría. Lo mismo encontramos en Sab. 10 - 19. Los sabios hacen una lectura de la historia que podemos calificar de hermenéutica, no se quedan en los acontecimientos propiamente dichos, sino que saben encontrar la intervención de Yahveh en la historia por medio de tales acontecimientos para concluir que lo que Dios hizo en un tiempo determinado, lo seguirá haciendo. Así para los sabios la historia se convierte en una categoría hermenéutica de la vida, en ella encuentran sentido y respuesta a situaciones que aparentemente no tienen razón de ser, lo cual les permitirá vivirlas adecuadamente. 7.- La personificación de la sabiduría en el A. TAlgunos textos sapienciales del Antiguo Testamento tienen un carácter particular por el hecho de que no hablan simplemente de la sabiduría humana, ni siquiera de la sabiduría de Dios, sino que la sabiduría aparece personificada y habla en primera persona (Prov. 1, 20-33; 8; 9, 1-6; Eclo. 24; Sab. 7-9). Estos textos plantean un problema que podemos formular de la siguiente forma: ¿cómo entender esta personificación?. El problema fundamental está en la relación de Dios con el mundo y con los hombres y ante esto surge la cuestión de si la fe de Israel, netamente monoteísta, puede admitir la existencia de unos seres intermediarios. Se ha pensado en la idea de considerar esta personificación de la sabiduría una hipóstasis pero se ha descartado pronto por el hecho de que toda hipóstasis exige con respecto a Dios una autonomía que los textos citados no dan a la sabiduría. Otros han preferido ver una personificación poética de un atributo divino. Pero nuestros textos dicen explícitamente que la sabiduría es criatura de Dios (Cfr. Prov. 8, 22; Eclo. 24, 8-9), se distingue de Dios pero no puede existir separada de El (Cfr. Sab. 7, 25-26). El problema de fondo está en saber cómo expresar la trascendencia y la inmanencia divinas. La sabiduría expresa la inmanencia, la presencia de Dios en el mundo, pero esta presencia divina da también al mundo su sentido, su significado, esto es lo que en Prov. 8, 22-31 se llama orden del mundo. Dios se hace presente en la historia, particularmente en la historia de Israel, esta presencia es la revelación según el proyecto originario de Dios. CAPITULO II: PROVERBIOSIntroducciónEl libro de los Proverbios se considera el más genuino y por tanto, el más representativo de los libros sapienciales que encontramos en el canon bíblico. La razón de esta afirmación está en que este libro recoge los testimonios más antiguos y más refinados del estilo literario sapiencial que se asemejan bastante a las literaturas sapienciales de otras culturas contemporáneas. Además, este libro contiene la esencia de la sabiduría israelita en sus dos vertientes: la sabiduría popular y la sabiduría de escuela. Concluimos esta introducción afirmando que estamos ante un libro pedagógico por excelencia, destinado primordialmente a la enseñanza, algo que ya aparece explícitamente en los primeros versos del mismo (Cfr. Prov. 1, 2-6). 1.- Cuestiones literarias1.1.- Composición, fecha y autores.El libro de los Proverbios recoge de forma concentrada toda la actividad sapiencial en Israel durante varios siglos, prueba de ello es la complejidad de proverbios y la variedad de colecciones como tendremos ocasión de ver a lo largo de nuestra exposición. Detrás de algunas de ellas se puede suponer una larga historia de creadores de proverbios, actividad de sabios anónimos, de maestros y de discípulos. De esta fisonomía del libro de los Proverbios es fácil, al menos en líneas generales, trazar un proceso de composición del mismo. Se admite que las dos llamadas colecciones salomónicas (Cfr. 10, 1 - 22, 16; 25 - 29) son los dos polos de atracción del resto de las colecciones que componen el libro, sin embargo no existe acuerdo sobre cuál de ambas colecciones sea más antigua, probablemente las dos se fueron formando poco a poco y de forma independiente hasta que el creador del libro las recogió en un volumen, de hecho, los sabios actúan en Israel desde el reinado de Salomón. A esta labor debemos la recopilación de tradiciones orales que dieron lugar no solamente a las colecciones salomónicas, sino a otras que se fueron formando poco a poco (Cfr. 22, 17 - 24, 22; 24, 23-34). En lo que se refiere a 30, 1 - 31, 9 no hay posibilidad de datarlos, probablemente el editor final recogió este material disperso y existente antes que él. Finalmente el inicio y el final del libro (Cfr. 1 - 9; 31, 10-31) son las partes más recientes de este libro y, según la opinión común, las compuso el editor mismo del libro. A propósito de los autores de las diversas colecciones de proverbios que componen el libro sabemos bien poco o nada. El libro se atribuye a Salomón según leemos de manera explícita, pero visto el proceso de composición del mismo, es absurdo plantearse si realmente fue Salomón el autor del libro, sea en su totalidad sea en el caso de las colecciones que llevan su nombre. Tengamos presente que, en lo que se refiere a los libros canónicos, es frecuente encontrar casos de pseudonimia baste citar, a modo de ejemplo, el caso de Moisés como autor de los escritos legales y a David de los Salmos. La única conclusión a la que podemos llegar es que el libro de los Proverbios se debe a la actividad de una cadena anónima de sabios que fueron recogiendo proverbios y sentencias que se repetían entre el pueblo y en las escuelas y a las que ellos aportaban sus creaciones más o menos originales. El último eslabón de este proceso es el editor del libro cuya actividad hemos de situarla hacia la mitad del siglo III a.C. 1.2.- Título y posición en el canon.En el canon hebreo el libro de los Proverbios se encuentra en la tercera parte, en el grupo de libros llamado "Escritos". Su título en hebreo es simplemente "Proverbios" sobreentendiendo "de Salomón" como leemos en el primer verso del libro. La palabra española "proverbios" traduce el término hebreo "mslym" que es el plural de "msl". Este término hebreo se traduce en griego con "proimiai" y en latín "proverbia", aunque hay que decir que la palabra hebrea solo en parte corresponde al significado griego y latino de "proverbio", tiene un significado más amplio y más preciso al mismo tiempo. El "msl" es un poema de significado misterioso (Cfr. Sal. 49, 5), un oráculo profético (Cfr. Nm. 23, 7. 18), una sátira (Cfr. Is. 14, 4), una parábola (Cfr. Ez. 17, 2) y también un dicho popular, sentencioso y compuesto artísticamente (Cfr. 1Sam. 10, 12), así, antes del aspecto formal, denota el contenido doctrinal. El "msl" hebreo, por tanto, evoca la idea de una enseñanza, de una regla de conducta, la cual se imparte por medio de formas literarias poéticas en las que confluyen la idea de la comparación, de fábula, de proverbio (Cfr. Prov. 1, 6). El campo de estas enseñanzas es fundamentalmente de índole religiosa y moral, es la realidad concreta de la existencia humana percibida no solamente como una serie de fenómenos que se van sucediendo, sino como objeto de muchas reflexiones y problemas. 1.3.- Forma poética del “msl”.El "msl" por el hecho de ser una forma poética se funda como toda la poesía hebrea en las leyes del paralelismo y del acento tónico. Según la ley del paralelismo, cada verso está compuesto por dos miembros que se corresponden semánticamente. El paralelismo puede ser sinonímico (Cfr. Prov. 1, 8), antitético (Cfr. Prov. 10, 1) y sintético (Cfr. Prov. 16, 18). Esta forma de "msl" es la más original y frecuente pero no la única, algunas veces el verso está compuesto por tres miembros también en paralelismo (Cfr. Prov. 6, 22; 22, 29). El acento tónico consiste en una elevación de voz que se repite varias veces y que confiere a cada verso una fisonomía musical determinada. En el libro de los Proverbios los tipos prevalentes de acento tónico son 4+3, 4+4 y 3+4. 1.4.- Lengua y estilo.La dificultad a la hora de entender el libro de los Proverbios es el hecho de que cada proverbio es una composición literaria en sí misma. Además hay que tener presente que, dado que cada proverbio es la puesta por escrito del lenguaje hablado y popular, no siempre encontramos la estructura gramatical propia de un texto literario. Con una finalidad nemotécnica los autores de los proverbios recurrían con frecuencia a la asonancia de palabras. Esta es la principal característica del libro de los Proverbios cuyo nombre técnico es "paronomasia". A pesar de esta dificultad proveniente de la naturaleza particular de la lengua de los proverbios, podemos individuar ciertas cualidades literarias que se repiten en el libro de forma más o menos constante y que vamos a exponer seguidamente. 1.4.1.- Las imágenes. Dado que la sabiduría proviene del ambiente popular, especialmente campesino, no nos debe sorprender que los proverbios sean más eficaces utilizando determinados fenómenos propios del ambiente del que provienen. Especialmente las dos colecciones salomónicas son riquísimas al respecto aunque de forma diversa. En la segunda colección abundan las imágenes y son como una especie de figura parabólica[1]. En la primera colección las imágenes también abundan, pero se usan a modo de comparaciones[2]. 1.4.2.- La observación psicológica. Además de la vivacidad de las imágenes y de las comparaciones otra característica literaria es la de una extraordinaria capacidad de intuición psicológica en los diversos autores de los proverbios. En la primera colección es la descripción de la mujer adúltera que intenta atraer a sí al joven inexperto, lo que revela esta cualidad literaria[3], o bien la insistencia con la que los malvados intentan atraer a los ingénuos a ellos[4]. Pero sobre todo, en la segunda colección es donde se percibe esto[5]. Psicología más práctica pero no menos eficaz es la de Prov. 17, 1 y 17, 10. El primer texto es el eco de Prov. 15, 17 donde se anuncia que la vida en concordia es un bien mayor que poseer riquezas sin paz. En Prov. 18, 12 se pone de manifiesto bajo el aspecto psicológico un hecho del que Jesús habla en Mt. 23, 12; según el sabio el orgullo es anuncio de derrota, mientras que la humillación lo es de gloria. Otra pincelada de carácter psicológico la vemos en Prov. 19, 24; 22, 13 donde el perezoso es fotografiado grotescamente como incapaz de llevarse un bocado a la boca por no fatigarse. En el mismo tono hemos de leer Prov. 20, 1. 14. 17. 1.4.3.- Las escenas. Tanto las imágenes como la riqueza de intuiciones psicológicas producen una viveza de estilo singular y profundidad de pensamiento sobre todo en algunas escenas[6]. Además encontramos algunos cuadros idílicos de vida familiar y agrícola[7] y unos cuadros de sátira mordaz en torno a algunos comportamientos del individuo[8]. Todas estas escenas nos presentan los aspectos positivos y negativos que caracterizaron durante siglos la sociedad hebrea los cuales no solo atrajeron la atención de los sabios sino que fueron el objeto de la actividad literaria del pueblo. 1.4.4.- La personificación de la sabiduría. Las escenas que nos presentan la sabiduría personificada[9] merecen una atención especial. Aquí no se trata solo de profundidad de doctrina. El autor con las descripciones de la sabiduría que grita en las calles y en las plazas de la ciudad, que se elogia identificándose con la sabiduría de los monarcas y con la acción creadora de Dios, ha contribuido a dar una imagen nueva a la revelación de la ley y los profetas. 1.5.- El texto.A pesar de todos estos aspectos positivos de la índole literaria del texto del libro de los Proverbios crea una cierta dificultad el hecho de que el texto original no haya llegado a nosotros de forma bien conservada, basta ver las diferencias entre el texto masorético y el de los LXX, de hecho hay proverbios que encontramos en el texto masorético y no en la versión de los LXX y viceversa. Además vemos que algunos proverbios difieren parcialmente en ambas versiones. Si se quieren indicar las causas de esta variedad de transmisión del texto hebreo del libro de los Proverbios, la primera de ellas está en el origen particular del texto de este libro. Los diversos proverbios han circulado originariamente de manera independiente, razón por la cual podían difundirse de diversas formas. Lo mismo podría afirmarse de las diversas colecciones que fueron formándose progresivamente sujetas a añadiduras y variaciones, dado que todas las colecciones permanecieron sujetas a la mutabilidad de la tradición viva hasta llegar al texto actual. De la misma forma encontramos divergencias y variaciones en el texto hebreo a causa de la inevitable corrupción de un texto en su larga tradición manuscrita. En este sentido, el texto del libro de los Proverbios no difiere en absoluto de cualquier libro del canon veterotestamentario. Pero hay algunas causas que son características del libro de los Proverbios. La forma estilística, gramatical y sintáctica así como la índole del vocabulario del libro de los Proverbios hacen particularmente difícil la comprensión de los mismos lo que constituye una justificación de las diferencias entre el texto original y las diversas traducciones, lo cual se agrava cuando el traductor busca hacer el texto original más fácilmente comprensible o una mayor elegancia literaria. 2.- Estructura.El libro de los Proverbios, tal como ha llegado a nosotros en el canon bíblico, está compuesto por un título, un prólogo y nueve colecciones. Título: 1, 1. Prólogo: 1, 2 - 7. Finalidad del libro. I colección: 1, 8 - 9, 18. Consta de diversas estrofas y su finalidad es invitar a la adquisición de ls sabiduría e indicar los bienes que lleva consigo. II colección: 10, 1 - 22, 16. Proverbios que exponen diversas reglas de conducta. III colección: 22, 17 - 24, 22. Proverbios que exponen las obligaciones hacia el prójimo y reglas de templanza. IV colección: 24, 23 - 34. Proverbios que exponen las obligaciones hacia el prójimo y advertencias contra la pereza. V colección: 25 - 29. Proverbios que exponen algunos principios para alcanzar el éxito y algunas normas de comportamiento moral. VI colección: 30, 1 - 14. Proverbios que exponen la sabiduría divina frente a la pequeñez del hombre. VII colección: 30, 15 - 33. Proverbios numéricos. VIII colección: 31, 1 - 9. Proverbios que una madre dirige a su hijo rey. IX colección: 31, 10 - 31. Proverbios que elogian a la mujer eficiente. 3.- Doctrina Las diversas colecciones del libro de los Proverbios son una expresión amplia y documentada de la sabiduría de Israel. El ejercicio de la mente, de la voluntad, de la pasión y de la acción, según las dimensiones del conocer hebreo, nace de una experiencia de los diversos campos de la realidad de la cual surgirán intuiciones, propuestas de vida, consideraciones, etc. Este conocimiento no solo lleva a reconocer y encarnar lo positivo, sino a evitar y a huir del mal. El núcleo ideológico en torno al que se ordenan estas reflexiones podría ser definido por una cuestión que encontramos planteada en Ecl. 1, 3, y a la que su autor responde de una forma negativa, pero la respuesta que encontramos en el libro de los Proverbios es positiva: la realización en plenitud de la persona y de la historia. De esta respuesta optimista se desarrolla una visión de la vida y del ser que trataremos de exponer en sus líneas fundamentales. 3.1.- Pragmatismo.El nacimiento de la sabiduría en el mundo semítico se realiza en el campo de la magia[10] o en el aristócrata de las escuelas de corte. En Israel la sabiduría nace ya desacralizada y democrática. El Señor es el sabio que hace partícipe al hombre que es imagen suya de su racionalidad a través de su actividad creadora[11]. Esta sabiduría se realiza en la persona por medio de una valoración sistemática de la cultura y de las realidades terrenas sin ningún tipo de dualismo. Surge así en el libro de los Proverbios la convicción de que la técnica es fruto de la sabiduría. Igualmente la política se sitúa bajo el signo de la sabiduría, de hecho, el hombre de estado debe saber discernir entre el bien y el mal, lo verdadero y lo falso. Las mismas relaciones públicas entran en este ámbito sapiencial[12]. Todos los valores, incluso los laicos, tienden a construir al hombre perfecto y al creyente perfecto. La sabiduría, por tanto, es el arte de vivir (Cfr. Prov. 1, 5; 11, 14) en la pobreza y en la riqueza, en la alegría y en la tristeza, en el trabajo y en la economía[13]. La sabiduría es la celebración del don de la inteligencia humana en relación a la cual todas las realidades preciosas pierden valor (Cfr. Prov. 2, 1-4). 3.2.- Antropocentrismo.De la experiencia descrita en el apartado anterior surgirá una nueva figura de hombre que ya no será el Israel hebreo, sino el Adán universal. Se trata de un humanismo integral que afronta las cuestiones esenciales para cualquier hombre. Se desarrolla también una reflexión sobre la libertad, fundamental en Gn. 3 y Eclo. 15, 11-20, pero expresada en Proverbios con los símbolos de la risa y de la danza. El sabio mira y se ríe (Cfr. Prov. 1, 26) cuando el insensato cree poder ignorar el orden del mundo. El sabio tiene una experiencia gozosa semejante a la de la sabiduría que la expresa con la danza (Cfr. Prov. 8, 30-31). Se trata de una libertad que es armonía y abandono al ritmo del mundo. En esta antropología abierta también cambia la visión de la sociedad. Según los textos legislativos de la Biblia el prójimo es el que está unido con lazos sanguíneos o tribales pero la literatura proverbial rompe este círculo y da al término "prójimo" un significado más amplio de manera que el prójimo es simplemente "el otro"[14]. 3.3.- Ortopraxis.La antropología que acabamos de exponer produce una visión ética preocupada más por la ortopraxis que por la ortodoxia. Sabio y justo en la práctica son sinónimos como lo son necio e impío[15]. El "bien" del que habla el libro de los Proverbios no es otra cosa sino la realización del hombre, de manera que lo que es bueno para el hombre es el objeto de la búsqueda moral junto con lo que es bueno a los ojos de Dios[16]. La teoría de la retribución hace la moral del libro de los Proverbios sustancialmente inmanente. Así la muerte y el sufrimiento se consideran hechos destinados a equilibrar la historia terrena. En la primera colección del libro la muerte es producto del pecado cometido con la mujer extranjera o adúltera[17], en otras ocasiones cae sobre el hombre que ha abandonado la sabiduría, la práctica de la justicia o el temor del Señor[18]. En la base de esta visión de la retribución existe un optimismo inmutable que intenta codificar una realidad que es enigmática y compleja. Entonces se comprenden las instrucciones de una sabiduría más crítica y polémica frente a la visión tradicional que nos ofrece el libro de los Proverbios. El libro de Job y el Eclesiastés son los clásicos representantes de esta corriente de originalidad y problematicidad, lo cual provoca la exigencia de una revisión de esquemas demasiado simplistas que ya empieza a despuntar en el mismo libro de los Proverbios, de hecho en ellos ya se empieza a sospechar que la riqueza no siempre es signo de la bendición divina, sino que puede ser un indicio de perversidad, de explotación y de injusticia y que puede ser raíz de presunción[19]. 3.4.- La teología.En el libro de los Proverbios Dios está en contacto directo con la realidad en su cualidad de creador y de garante del mecanismo retributivo. La teología resultante es por eso mucho menos "yavista" que la de otros sectores de la Biblia, de hecho, la teología hebrea clásica estaba penetrada por la conciencia de la elección de Israel (Cfr. Dt. 14, 2). Por el contrario los Proverbios no hablan del pueblo de la alianza, sino de Adán y el término hebreo "berit" (alianza) solo aparece una vez y en un contexto matrimonial. La teología hebrea clásica se estructuraba en base a las intervenciones salvíficas que Dios realiza en la historia[20], mientras que la sabiduría tiende al análisis de la existencia cotidiana común, constante y casi atemporal. La teología clásica proclamaba en la ley y en los profetas la palabra del Señor, sin embargo la sabiduría ignora esta expresión y no se presenta de forma explícita como revelación. La teología hebrea clásica se proponía como normativa, llena de imperativos que exigían obediencia, la sabiduría de los proverbios tiene sus leyes[21], pero son siempre y únicamente enseñanzas, propuestas concretas de la sabiduría. Los preceptos de la sabiduría son solo fruto de la experiencia del sabio, pero no fruto de una revelación divina. Ciertamente que en la sabiduría del libro de los Proverbios encontramos algunas normas, pero lo definitorio de la misma es el término "esah" que significa "consejo", "propuesta"[22], por eso la sabiduría no busca la obediencia, sino la comprensión y el saber. La teología de la sabiduría proverbial es un intento original de formular un nuevo lenguaje teológico a la luz de una nueva experiencia que está ligada a la existencia humana universal y cotidiana. 3.5.- La sabiduría.El tema de la sabiduría, su origen, naturaleza, acción y frutos los encontramos en la primera colección. La sabiduría es un conocimiento que se adquiere a través de la experiencia de la realidad. Algunas veces es simplemente una ciencia, otras es intuición o reflexión o conclusión lógica o resultado de experiencias, por esta razón la sabiduría está en paralelo con cualquier actividad de la inteligencia. La finalidad de la adquisición de la sabiduría no es puramente de carácter especulativo, sino práctico. La sabiduría se aplica a la realidad de la existencia para concluir una norma práctica de vida[23]. Estas normas de vida que constituyen el campo de la sabiduría tienen como finalidad mantener al hombre alejado de todo lo que supone un mal para su existencia. De esta finalidad atribuida a la sabiduría es fácil comprender que se le considere una maestra, pero se trata de una maestra que no solamente tiene ciencia sino una identidad que la hace atractiva a todos. Desde el momento en que la sabiduría se presenta como maestra de vida no es extraño que aparezca personificada. Esta personificación se concreta en una triple dimensión: A) La sabiduría, fuente de doctrina de vida.- La enseñanza sapiencial ha tenido su carisma de autoridad porque ha sido revestida de la autoridad misma de Dios. Como la Ley y los oráculos proféticos, también la sabiduría es revelación de Dios, de hecho los maestros afirman que el inicio de la sabiduría es el temor del Señor (Cfr. Prov. 1, 7). Esta afirmación hay que entenderla no solamente en el sentido de que no se puede separar la sabiduría de la religión, sino también en el sentido de que la enseñanza de sabiduría es la adecuación de la experiencia de la vida y de la moral natural al conocimiento y manifestación de Dios. En el libro de los Proverbios esta adecuación se presenta en un estado elemental pero no por eso menos auténtico. Nace de la afirmación de que la creación es obra de la sabiduría divina de manera que todas las manifestaciones de la naturaleza participan de esta sabiduría y por tanto se convierten en una auténtica enseñanza de vida. B) La sabiduría conduce al éxito.- No solamente la autenticidad, sino la garantía del éxito que deriva de la enseñanza de la sabiduría resulta de las afirmaciones hechas en el apartado anterior y esto por el hecho de que la enseñanza sapiencial se equipara a la ley y a los profetas y porque se funda en la experiencia que es la proyección de la obra de Dios. En cuanto a la naturaleza y a los contenidos del éxito, el campo de las realizaciones es diverso y más amplio que el de las bendiciones de la alianza. En primer lugar depende del hecho de que generalmente el destinatario de este mensaje es el individuo o una colectividad donde el éxito es fruto de la responsabilidad y del compromiso de cada uno de sus miembros. En segundo lugar porque la experiencia, por el hecho de ser universal, es idéntica para todos los pueblos de la tierra y no solo para el pueblo elegido. El éxito que ofrece la sabiduría es hacer del hombre un auténtico hombre que realice al mismo tiempo el ideal del creyente y del hombre honesto. C) La sabiduría distribuidora eficaz de doctrina.- Iniciamos con la presentación que la sabiduría hace de sí misma en Prov. 8, 12 - 31. La doble personificación de la sabiduría, activamente presente en la obra de la creación y en la actividad gobernadora del rey manifiesta su interés en la actividad tanto del mundo físico como del humano. Igualmente ella invita a cualquier tipo de personas (Cfr. Prov. 1, 20-33; 8, 1-11). Junto a la idea de la misión, en estos textos encontramos a la sabiduría preocupada por todos e interesada en que todos gocen de sus beneficios. Esto es lo que diferencia a la sabiduría del profeta y es que el profeta tiene una misión de parte de Dios mientras que la sabiduría realiza esta misión movida únicamente por su altruismo, por el bien de la humanidad. CAPITULO III: ECLESIASTICO1.- Cuestiones literarias1.1.- Título y autor.Este libro recibe el nombre de "Eclesiástico" si se sigue la tradición latina que lo designaba con el título "Ecclesiasticus". También se le llama "Sirácida" apoyándose en la tradición griega. En los principales códices griegos encontramos una doble forma del título, una breve, "Sabiduría de Sirach" y una larga, "Sabiduría de Jesús, hijo de Sirach". La razón de esto está en que en Eclo. 50, 27 el autor se presenta como "Jesús, hijo de Sirá, Eleazar, de Jerusalén", denominación un tanto ambigua dado que no se entiende la conexión entre el nombre de Eleazar y los otros dos. Esta ambigüedad se clarifica con el texto hebreo donde leemos "Simeón, hijo de Jesús, hijo de Eleazar, hijo de Sirá". Sin embargo todavía es necesario eliminar el primer nombre que deriva erróneamente de Eclo. 50, 1 donde se habla del sumo sacerdote Simeón de manera que la designación correcta sería "Jesús, hijo de Eleazar, hijo de Sirá". Esta identificación corresponde a la que nos ofrece el prólogo del traductor griego (Cfr. Eclo. 1, 7). 1.2.- El autor y su época.El Eclesiástico es el único libro del Antiguo Testamento sobre cuyo origen poseemos algunas informaciones directas gracias al prólogo del mismo. El autor de este prólogo se presenta como el traductor del hebreo al griego de un libro que escribió su abuelo Jesús (Cfr. Eclo. 1, 7) definido después como Jerosolimitano (Cfr. Eclo. 50, 27). Así nuestro libro fue escrito en Jerusalén en hebreo y después traducido al griego en Egipto, muy probablemente en Alejandría, centro de una numerosa colonia judía y artífice de la versión de los LXX, por el anónimo nieto del autor. El Eclesiástico se coloca en el filón sapiencial que recorre el Antiguo Testamento, sobre todo a partir del reino de Salomón y que está representado por las colecciones más antiguas del libro de los Proverbios. En este libro la forma del proverbio está más desarrollada en el sentido de que un tema se expresa a través de una serie de sentencias como podemos ver a modo de ejemplo en el capítulo 7. Aunque son raras las citas del Antiguo Testamento encontramos en esta obra numerosas reminiscencias del texto sagrado, no sólo del libro de los Proverbios sino también del Pentateuco, los Profetas y los Salmos. Ben Sira no es solamente el último de los sabios, sino que también es el primero de los escribas (Cfr. Eclo. 38, 24) en el sentido de que su reflexión se ejercita sobre un libro ya escrito en el cual él puede escrutar la ley (Cfr. Eclo. 32, 15), por eso su casa será una escuela llamada "casa de investigación" (Cfr. Eclo. 51, 23). En lo que se refiere a la cronología el traductor griego afirma que llegó a Egipto el año 38º del rey Evegertes. Pero existen dos reyes con este nombre bastante distanciados uno del otro en el tiempo, dado que Evegertes II reina en dos fases, concretamente los años 170 - 164 y 145 - 117, mientras que Evegertes I reinó el siglo precedente, concretamente los años 246 - 241. De estos dos reyes sólo el que reinó en el siglo II permite una datación tan alta de su reinado y nos ofrece además datos que nos permiten identificar al sumo sacerdote Simeón del que se habla en Eclo. 50, 1ss., de hecho el historiador Flavio Josefo recuerda dos sumos sacerdotes con este nombre: Simeón I llamado "el justo" que vivió hacia el año 300 a.C. y Simeón II, cuyo hijo Onías III fue depuesto por Antioco IV Epífanes al inició de la persecución antijudía que desencadenó la revuelta macabea. Este Simeón II, llamado también él "el justo" estuvo en el cargo entre los años 200 - 195 a.C. Si el traductor trabajó bajo el reinado de Evegertes II y el libro fue escrito no más de 50 ó 60 años antes por su abuelo, el sumo sacerdote contemporáneo del autor del libro que se describe en Eclo. 50, 1-21, es Simeón II. Teniendo en cuenta el cuadro precedente, se puede decir que el libro del Eclesiástico fue escrito aproximadamente en torno al año 180 a.C. y fue traducido al griego antes del año 132 a.C., el año 38º del reinado de Evegertes como se dice en el Prólogo del traductor griego. Determinado el tiempo de composición del libro es fácil recordar los acontecimientos más importantes que lo caracterizan. Alejandro Magno (336 - 323) conquistó Palestina en el año 332. Cuando se dividió su imperio entre sus sucesores, Palestina tocó a los Lágidas de Egipto en cuya dinastía se inscriben los dos Evegertes de los que hemos hablado. Con la batalla de Panion en el año 199, el seléucida Antíoco III (223 - 187) vencedor, arrebató Palestina a Egipto que pasó a depender de Siria. El helenismo inaugurado por las conquistas de Alejandro Magno caracteriza esta época y el judaismo sufrió el influjo político y cultural griego dentro y fuera de Palestina. Si el enfrentamiento entre judaísmo y helenismo culmina con la persecución contra los judíos iniciada en Jerusalén en el año 167, sus antecedentes deben ser más remotos. El encuentro del judaísmo con el helenismo hay que situarlo en el siglo III y no en el siglo II como se pensaba basándose en los libros de los Macabeos. La penetración del helenismo en Palestina tuvo lugar a lo largo del siglo III a través de relaciones comerciales y contactos culturales. La clase judía que más se adhiere es la aristocracia sea laica, sea sacerdotal, de hecho la posterior revolución de los macabeos solo estuvo apoyada por el bajo clero y la gente del campo económicamente perjudicados por la nueva situación. Así en el judaismo de Palestina surgirán dos tendencias opuestas: la filohelenística y la antihelenística ambas presentes en la Jerusalén contemporánea al libro del Eclesiástico. Admitida la presencia de una fermentación helenística en el judaísmo de Palestina en el siglo III hay que definir qué postura asume Ben Sira que vive en Jerusalén entre los siglos III y II. Sobre este punto los juicios de los estudiosos no concuerdan. Hay quienes subrayan su fidelidad a la tradición nacional en contra de las imposiciones helenísticas, en cambio hay quienes lo ven comprometido en un esfuerzo de mediación entre ambas culturas. La solución estará en una posición intermedia, esto es, Ben Sira está afianzado fundamentalmente en la tradición judía, pero intentará entender, desde esa tradición, ciertos aspectos de la cultura helenística de su época. 1.3.- Fuentes y estilo literario.Ben Sira aparece como el último de los sabios tal como él lo insinúa a base de imágenes. Se presenta como el que pasa a recoger detrás de los vendimiadores o como el vendimiador que llena el lagar (Cfr. Eclo. 33, 16). Sus bienes los encuentra en los sabios que le han precedido y en las enseñanzas de los profetas que constituyen el objeto de su meditación (Cfr. Eclo. 39, 1). El autor practica lo que se llama el estilo antológico en el que la comunidad de tema determina la comunidad de vocabulario. Aunque su principal fuente es la Biblia, parece haber sufrido el influjo del estoicismo, lo cual no es extraño en una persona que afirma haber viajado mucho (Cfr. Eclo. 34, 11) así como también se sabe que utilizó "Sabiuría de Ahiqar". Ben Sira no es solamente el último sabio, sino también el primero de los escribas, es un hombre de estudio empeñado en el estudio de la Ley que él identificará con la sabiduría (Cfr. Eclo. 6, 27). Invita a sus discípulos a que vuelvan a él y a que permanezcan en su casa a la que él llamará "casa de la búsqueda" (Cfr. Eclo. 51, 23). El prólogo del libro lo designa como "escrito referente a la formación moral y a la sabiduría", por lo que es normal encontrar en él las formas clásicas del género sapiencial. La base del libro está constituida por el "msl", aunque no al estilo del libro de los Proverbios, sino con una impronta personal del autor. Algo específico de este libro es la bella serie de retratos históricos que encontramos (Cfr. Eclo. 44 - 50). Más que los enunciados impersonales de los antiguos proverbios en Eclesiástico domina la exhortación que llega incluso a ser calurosa. El mismo autor entra personalmente en escena (Cfr. Eclo. 24, 28-32; 33, 16-18; 39, 12-14; 51, 13-20) en el tono lírico de los salmos sapienciales (Cfr. Sal. 34; 37). Propio del libro son los himnos completos (Cfr. Eclo. 42, 15 - 43, 13; 39, 12-16; 16, 18-19; 50, 21-24) y las lamentaciones (Cfr. Eclo. 22, 25 - 23, 6) que dan fe de la evolución tardía de los diversos géneros literarios que encontramos en los salmos. En definitiva el autor quiso hacer un libro bíblico en todos sus aspectos literarios, por más que, desde el punto de vista literario, no llegue a la altura de sus antecesores. 1.4.- Texto y versiones.1.4.1.- El descubrimiento del texto hebreo. Hasta finales del siglo pasado, el libro del Eclesiástico solo se conocía en griego, llegado a nosotros a través de los manuscritos unciales (A, B, C Y S) y los minúsculos de la versión de los LXX, aunque San Jerónimo afirma haber conocido el texto hebreo. En el año 1896 S. Schechter, profesor de la universidad de Cambridge reconoció un fragmento del Eclesiástico en un manuscrito de papel que compraron en Oriente las señoras Lewis y Gibson. Seguidamente empezaron a encontrarse otros fragmentos todos ellos provenientes de la genizah de la sinagoga del Cairo, los cuales nos llevan a clasificarlos en cuatro manuscritos (A, B, C, D). En el año 1931 se descubrió un quinto manuscrito (E) proveniente también del Cairo. En el año 1952 se encontró otro fragmento en la segunda gruta de Qumran y en 1955 un rótulo en la gruta 11 de Qumran. En el año 1958 se encontraron otros fragmentos del manuscrito B y en el año 1960 otros pertenecientes al manuscrito C. El último descubrimiento fu un rótulo de piel hallado en la fortaleza de Masada en el año 1964. Del | ||