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Las personas son regalos |
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Las personas son regalos que Dios me envía, pero están envueltos. Algunos están envueltos dentro de una envoltura maravillosa: son muy atractivos a primera vista. Otros vienen envueltos en papel muy corriente y normal. Otros se han estropeado durante el envío... y de vez en cuando, hay algún envío especial. Otras personas son regalos muy independientes, otros irritantes...Pero es fácil confundir el envoltorio con el regalo. Es fácil equivocarse. Algunas veces es fácil abrirlo. En ocasiones es necesario la ayuda de otra persona para abrir el envoltorio. ¿Es que tienen miedo? Puede ser que hayan sido abiertos antes y que alguien los haya despreciado y arrojado. Yo soy una persona y, por tanto, soy también un regalo. En primer lugar, un regalo para mí mismo. ¿He mirado alguna vez qué hay dentro de mi envoltorio? ¿Tengo también miedo? Quizá no he aceptado nunca este regalo que soy yo. ¿Puede haber dentro de este envoltorio mío algo más de lo que yo creo que hay? Quizá nunca haya visto el regalo que soy. ¿Acaso Dios puede hacer algo que no sea bueno? Los regalos que me hacen aquellas personas que amo, me gustan. ¿Por qué no me ha de gustar este regalo de Dios? Y yo soy un regalo para todas las otras personas. ¿Deseo entregarme como regalo para los otros? El mejor regalo somos nosotros mismos. Ser persona para las otras personas. ¿Tienen los demás que contentarse sólo con el envoltorio?¿No van a poder disfrutar de este regalo de Dios que soy yo también? Un amigo es un regalo no sólo para mí, sino para los otros a través de mí. Cuando guardo un amigo y lo poseo sólo para mí, me destruyo. Un regalo, sin que nadie lo dé, deja de ser un regalo.
Si, 6, 6-17 La amistad Si 37, 1-6 Falsos amigos |