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"Juan de la Cruz. Silencio y creatividad" Rosa Rossi, Ed. Trotta, ISBN: 8481641065 |
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Teresa compartió con Juan un un proyecto espiritual completamente moderno al estar basado en la construcción de un espacio interior capaz de regular toda la vida de la persona. | 17 |
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frente a la "letra" de la teología escolástica y la "ciencia", fue predefiniendo y escogiendo la vía de la "experiencia", del conocimiento experimental de Dios a través de la vía de la pasividad.... Esa "experiencia" que no se aprende como no sea a través de la experiencia misma. Una experiencia que se basa en el lenguaje interior.... | 33 |
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por ese camino, además, construía y defendía por sí misma una vía de relación con las mujeres, esto es, con la mitad de la humanidad que por una parte permanecía marginada del dominio de la "ciencia" y excluida de la palabra pública, pero por otra había elaborado históricamente una extraordinaria capacidad de experiencia que incluía el "silencio", cuando el silencio es opción creadora y voluntaria. | 34 |
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Se encontraron en cambio en profundidad, Teresa y Juan, en el proyecto de fundar - en la soledad y en el silencio - un espacio interior; y en la firme reivindicación de la profunda unidad entre trabajo manual y experiencia espiritual. | 35 |
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Separación total de los afectos familiares para acumular energía interior, para volver a fundar en otra parte su propia existencia. | 39 |
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Así nació quien para nosotros puede ser un maestro en dos aspectos esenciales de la condición humana: la capacidad para estar en soledad, para estar con uno mismo y la disponibilidad auténtica para con los demás. Una "soledad sonora". Se trata de un estar en soledad que no coincide, como vemos, con estar solos fisicamente, pero que es condición interior esencial para el encuentro con el Amado: probar la certeza de que el otro está ahí dentro de mi y que yo estoy dentro de él. |
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Lo que Juan aconseja no es el retiro de las cosas absoluto y egoísta, sino una relación con las cosas del mundo construída a partir del distanciamiento, de esa actividad interior que luego se expresa exteriormente en la serenidad imperturbable de quien se mueve e el mundo llevando consigo una inspiración distante y superior (IIIS 6,3). | 40 |
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Es el distanciamiento respecto de las cosas menudas, la capacidad de no dramatizar los accidentes de la vida diaria, propia de las personalidades equilibradas y creadoras, de quien está pendiente de la Verdad y de la Belleza. | 41 |
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Y sin embargo Juan de la Cruz tuvo una pasión, y la dejó entrever: la pasión por la soledad. La necesidad de estar físicamente solo y físicamente en silencio. | 42 |
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La soledad profunda como base para algo más: para la capacidad de entrar en la "pasividad", en la receptividad pura. | 44 |
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Sin embargo aquella soledad profunda era el fundamento necesario para la creación de ese "espacio interior" que es uno de los descubrimientos de la mística moderna. En realidad en esa pasión por la soledad estaba el núcleo vital de una extraña pasión por la belleza. |
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La soledad creadora, es suma, produce canto, y el silencio música. | 46 |
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Pero significaba ciertamente distanciarse del mundo de los afectos, unos afectos que solo se podían reencontrar en la infinita e indefinible mediación de Dios. | 54 |
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la idea de que ese enclaustrarse o ser enclaustradas como mujeres no tenía solo el sentido sacrificial del consagrarse como vírgenes, sino que podía tener un sentido y una finalidad autónoma de la que tal vez carecía la vida de otras mujeres, de la mujeres casadas o "libres": un sentido y una finalidad que podían significar ir más allá de la coherencia con el ideal monástico tradicional, fundamentado en la subordinación de la dimensión individual a la colectiva. Podían significar la esperanza, o al menos una posibilidad mayor, no de ganarse el paraíso en la otra vida y de escapar al infierno, según la concepción de la relación con Dios basada en la contabilidad del dar y el recibir, sino de conquistar y experimentar, aquí y enseguida, la felicidad de unja relación con Dios como relación de amistad, de diálogo, de amor, de unión y de goce. | 68 |
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Destrucción de la memoria que no significa olvido, sino sólo capacidad de no detenerse en recuerdos y deseos ya existentes para abrirse a otros gustos, para hacer surgir realmente la "experiencia", para llegar a percibir elementos interiores que a través de los sentidos no se pueden percibir. | 95 |
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Juan de la Cruz les llevaba a las monjas de Beas una propuesta de experiencia interior ciertamente caracterizada por los desposorios simbólicos de la tradición cristiana, pero fundamentada en la más completa interiorización:
justamente la invitación hacer como la rana. ... Crearse un espacio interior de vacío y de negación, de serenidad y distanciamiento, como el único espacio posible para la experiencia del amor. |
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camino interior que él proponía: un volverse hacia la propia interioridad permaneciendo inmersos en la triple "noche" constituída por el mismo Dios, que como se lee en el Exodo es "nube tenebrosa"; por la fe, que para el intelecto es oscura como la noche; y por el estado del alma en camino, que debe ser de vacío y de privación. Un volverse hacia la propia interioridad que tiene como fin la transformación, y en primer lugar la transformación de la vida cotidiana, de las relaciones entre las personas. | 97 |
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"purgatorio", como lugar de sufrimiento pero también de esperanza de liberación. | 117 |
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Nada se ha dicho de la redacción doble de Cántico y Llama, donde en ambos casos la segunda redacción remite insistentemente a la otra vida la experiencia de la unión divina, que en cambio en la primera redacción se da como posible en ésta. | 123 |
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¡Oh, que preciosas maravillas! | 132 |
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se colocaba del lado de la "experiencia", esto es, del lado de la búsqueda de una relación interior, libre e inmediata, con Dios. | 66 |
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Era también - para él y para ellas - una invitación a descubrir otro Dios, otra idea de Dios. | 67 |
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El desafío era gravísimo tanto para Teresa como para él: se trataba ante todo de lograr transmitir confianza a aquellas mujeres recluidas y descontentas; de comunicar el deseo de cambiar su propia vida interior, de conseguir volverla significativa, abierta a las experiencias de la receptividad y de la escucha. Inducirlas a descubrir el poder de la pasividad - a condición de alcanzarla a través de un proceso de soledad y silencio - como dimensión en la que se puede determinar de veras una identidad no rígida y en la que puede nacer y manifestarse la capacidad creadora, la que transforma toda la vida y que se pone de manifiesto en el cuidado de una planta, al cocinar o al poner la mesa. Una experiencia que todo el mundo puede hacer siempre que se coloque en condiciones de vivirla. Se trataba de hacerlas aceptar, en la perspectiva de una dimensión espiritual distinta y en su nombre, las drásticas restricciones respecto a las salidas y a las visitas así como la supresión de privilegios que Teresa había impuesto inmediatamente en aquel convento. | 67 |