LA SAL DE LA TIERRA. Cristianismo e Iglesia católica ante el nuevo milenio

Joseph Ratzinger, Entrevistador: Peter Seewald. Ed: Palabra. Col: Libros Palabra - 19. 5ª edición. ISBN: 8482399209

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  • También un párroco, un párroco rural, está muy comprometido con sus feligreses en el sentido de que tiene que conocerles bien y estar junto a ellos en la enfermedad, en tristezas y alegrías, en bodas y entierros, en sus momentos de crisis y en los de gozo. Tiene que creer con ellos y al mismo tiempo pilotar la nave de la Iglesia.

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  • Si Dios dejara de existir, yo no podría respirar espiritualmente. En el trato con Dios no hay hastío posible. Tal vez pueda haberlo en algún ejercicio de piedad, en alguna lectura piadosa, pero nunca en una relación con Dios como tal.

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  • La lectura teológica, en si, no mejora al hombre, desde luego, pero contribuye a ello cuando se lee, no como pura teoría, sino tratando de poner en práctica lo leído e intentando conocer mejor a Dios. Tratando también de conocerse mejor a sí mismo y a todos los hombres - al conjunto del universo - y luego se pone esfuerzo por vivir la vida de una nueva forma.

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  • La vida no se sitúa en lo contradictorio, sino en la paradoja

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  • Los caminos de Dios no conducen a resultados rápidamente mensurables, y eso puede comprobarse viendo como Jesucristo acabó en la cruz.

  • ...Nosotros prestamos un servicio que luego ponemos en manos del Señor.

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  • Lo esencial de la religión es la relación del hombre con el Desconocido que le trasciende y al que la fe llama Dios, y la facultad del hombre de entrar en esta relación original por encima de lo sensible y de lo mensurable.

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  • Pero si la primera de todas esas relaciones, es decir, si la relación con Dios no es buena, entonces ninguna de las otras podrá ser buena. Yo diría que esta relaciones, en definitiva, el verdadero contenido de la religión.

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  • En eso consiste exactamente la afirmación esencial de la fe: somos amados por Dios de modo absoluto.

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  • Para mi siempre ha sido importante -y ahora aún más- que la Iglesia no fuera un fin en sí misma, sino que la razón de su existir es que nosotros podamos conocer y llegar a Dios.

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  • Me gusta pensar con la fe de la Iglesia.

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