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"El diablo propone un brindis y otros ensayos" C. S. Lewis .Ed Rialp ISBN: 8432129356; 4ª ed. Madrid, 2002 |
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Creo en el cristianismo como creo que ha salido el sol: no sólo porque lo veo, sino porque gracias a él veo todo lo demás. (¿Es poesía la teología?) |
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En este sentido, la creencia es a mi juicio, asentimiento a una proposición cuya elevada probabilidad lleva a la exclusión psicológica de la duda, pero no a la eliminación lógica de la disputa. (La perseverancia en la fe) |
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Los cristianos tenemos un conocimiento -los no creyentes deben considerarnos, de acuerdo con sus creencias, ilusos por ello- de la Persona en que creemos derivado de una familiaridad con ella, aun cuando se trate de un conocimiento imperfecto e intermitente. No tenemos confianza porque exista "un dios", sino porque existe este Dios. Y si nosotros no nos atrevemos a afirmar que lo "conocemos", la cristiandad sí, y confiamos en algunos de sus representantes gracias al mismo motivo: por la clase de personas que son. (La perseverancia en la fe) |
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Creemos que su designio es crear una cierta relación personal con nosotros, una relación verdaderamente sui generis, pero susceptible de ser descrita en términos de amor filial o amor erótico. Un ingrediente de esta relación es la confianza completa. Una amistad así no tiene posibilidad de crecer cuando hay lugar para la duda. Amar implica confiar en el amado más allá de la evidencia, e incluso contra ella. (La perseverancia en la fe) |
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El análisis del hombre embrutecido no encontrará nunca en el amor otra cosa que placer. (Transposición) |
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Según ese modo de pensar, quien experimenta el amor desde dentro se ocupará a propósito de inspeccionarlo analíticamente desde fuera y considerar el resultado del análisis más fiel que su experiencia. (Transposición) |
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Nuestra verdadera protección se debe buscar en otra parte: en las ocupaciones cristianas habituales, en la teología moral, en el pensamiento racional y juicioso, en el consejo de buenos amigos y buenos libros, y, si fuera necesario, en un director espiritual experto. Las lecciones de natación son mejor para la playa que el salvavidas. (Un lapsus linguae) |
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El lo merece todo, pues es amor y quiere favorecernos. Pero no podrá hacerlo a menos que nos tenga. Cuando tratamos de reservarnos una zona como área exclusivamente nuestra, estamos acotando un área de muerte. De ahí que El, enamorado, lo reclame todo. Con El no es posible ningún pacto. (Un lapsus linguae) |
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Yo no creo que los esfuerzos por mi parte terminarán un día y que sólo Dios puede hacer algo por este deseo de responsabilidades ilimitadas, por esta reserva fatal. Tengo gran fe y espero en El. No pretendo decir que yo pueda, como se suele decir, "sentarme tranquilamente". Lo que Dios hace por nosotros lo hace en nosotros. El proceso consiste, a mi juicio (y creo que no estoy equivocado), en el ejercicio diario, de cada hora, de mi propia voluntad para renunciar a esta actitud, especialmente por las mañanas, pues esa disposición crece a mi alrededor cada noche como un nuevo caparazón. Los fracasos deben ser olvidados. Lo fatal es el consentimiento, la presencia tolerada y regularizada de una zona en nosotros que seguimos reclamando para nosotros mismos. No podremos expulsar nunca al invasor -esa zona de muerte- de nuestro territorio, pero debemos estar en la resistencia, no en el gobierno de Vichy. Y ello debe comenzar, tal como yo lo veo, de nuevo cada día. Nuestra oración matinal deberá ser la de la Imitatio: Da hodie perfecte incipere. Concédeme tener hoy un comienzo intachable, pues todavía no he hecho nada. (Un lapsus linguae) |
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