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"Cautivado por la alegría. Historia de mi conversión" C. S. Lewis, Ed. Encuentro,Colección libros de bolsillo - 56 ISBN: 8474902371, Madrid 1989 |
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No es la felicidad habitual, sino la alegría de un momento dado, la que glorifica el pasado. pg. 16 |
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Lo que él creía haber oido nunca era exactamente lo que tú le habías dicho. pg 39 |
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Teníamos nuestras peleas, que nos parecían bastante importantes en aquella época, pero mucho antes del final ya nos conocíamos demasiado y habíamos sufrido juntos demasiado como para no ser, por lo menos, viejos conocidos. Creo que es por esto por lo que Belsen, a la larga, me hizo tan poco daño. Difícilmente cualquier opresión que venga de arriba descorazona tanto a un niño como la opresión ejercida por sus propios compañeros. pg. 40 |
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La vida en un internado horrible es, de esta forma, una buena preparación para la vida cristiana pues enseña a vivir en esperanza, incluso, en cierto modo, en fe; porque al principio de cada trimestre el hogar y las vacaciones están tan lejos que es tan difícil imaginárselos como imaginarse el Cielo. Tienen la misma irrealidad penosa cuando se comparan con los horrores inmediatos. pg 45 |
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No teníamos amigos ni amigas de nuestra edad. En parte es el resultado natural de un internado; los niños crecen como extraños para sus vecinos más cercanos. Pero mucho más que eso era resultado de nuestra propia decisión inquebrantable....Nuestras vidas estaban ya llenas y las vacaciones eran demasiado cortas para todo lo que queríamos hacer: leer, escribir, jugar, montar en bicicleta y hablar. Pg. 55 |
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Poco a poco, inconscientemente, sin intención, limando todas las asperezas, resquebrajó toda la red de mi creencia. La vaguedad, el carácter meramente especulativo de todo este Ocultismo empezó a extenderse (sí, y a extenderse deliciosamente) hasta sobre las rigurosas verdades del Credo. Todo se convirtió en tema de especulación: pronto me ví (según la famosa frase) "sustituyendo "creo" por "siento"" y, ¡oh, qué descanso!, aquellas noches a la luz de la luna en el dormitorio de Belsen se esfumaron. Así pasé del tiránico mediodía de la Revelación a la fría luz del atardecer del Pensamiento Elevado donde no había nada que obedecer y nada que creer excepto lo que fuese reconfortante o excitante. pg. 69 |
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Toda Alegría recuerda. No es nunca una posesión, sino siempre un deseo de algo más grande, o más lejano, o todavía "por ser". Pero la naturaleza y los libros empezaron igualmente a recordarme, a recordarme juntos..., bueno, lo que quiera que fuese. Pg 86 |
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Ninguna situación, por infeliz que parezca, carece de algún tipo de consuelo, si se le presta atención. |
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Nunca, a ninguna edad, he necesitado que me entretuviesen; siempre y en todas las edades (cuando me he atrevido) he exigido acaloradamente que no me interrumpiesen. Pg. 124 |
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La primera barrera en la comunicación, la menos importante, era que, tras haber preguntado con interés, no "esperaba la respuesta", o la olvidaba nada más oírla.... Pero esa era la barrera menos importante. Mucho más a menudo se quedaba con algo, pero algo totalmente distinto de lo que tú habías dicho. Pg 128 |
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Como decía Johnson, "la sensación es la sensación". Pg 130 |
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La rendición total es el primer paso hacia el disfrute de ambas. Cierra la boca, abre lo ojos y los oídos, toma lo que hay y no pienses en lo que podría haber habido o en lo que hay en otro lugar. Esto puede venir después, si es que tiene que venir. (Y date cuenta de que un buen entrenamiento para cualquier cosa buena siempre forma y, si te sometes a él, siempre te ayudará en el verdadero entrenamiento para la vida cristiana. Es una escuela en la que siempre pueden utilizar el tabajo previo, cualquiera que sea el tema de que se trate). Pg 152 |
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Yo sostengo que fue más que nada un pacto con la realidad; fijamos una frontera. En efecto, le dije a mi país:"me tendrás en tal fecha, no antes. Moriré en tus guerras si es necesario, pero hasta entonces viviré mi propia vida. Podrás contar con mi cuerpo pero no con mi mente. Tomaré parte en las batallas pero no leeré sobre ellas". Pg 164 |
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Como Johnson apunta, cuando falta el valor no puede sobrevivir ninguna otra virtud si no es por casualidad. La cobardía me llevó a la hipocresía y la hipocresía a la blasfemia. Pg. 167 |
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Puede ser que la Providencia, o alguna "causa segunda" de algún tipo extraño, dirige nuestros gustos previos cuando decide unir dos mentes. El hecho de que conectes con un autor es tan involuntario e impredecible como el de que te enamores. Para entonces ya tenía suficiente experiencia como lector para distinguir cuando algo me gustaba de cuando estaba de acuerdo con ello. No necesitaba aceptar lo que decía Chesterton para disfrutar con ello.. Pg 195 |
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La diferencia entre fingir que eres mejor de lo que eres y empezar a ser mejor de verdad es, en realidad, más sutil de lo que los sabuesos morales puedan imaginar.. Pg 197 |
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De él aprendí que debemos intentar someternos totalmente y al instante a cualquier ambiente que se nos presente, que debemos buscar en una ciudad mugrienta esos lugares en los que su mugre llegue a horror y sublimidad, que en un día triste y húmedo debemos buscar el bosque más triste y húmedo, que en un día de viento debemos buscar la sierra más ventosa. No había en ello nada de ironía betjamánnica sino sólo una determinación seria, aunque alegre, de meter las narices en la verdadera esencia de todo, de regodearse en su ser (tan magníficamente) fuera lo que fuese. Pg 205 |
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El principio del infierno es: "Yo soy mi dueño". George MacDonald. Pg. 217 |
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Me parecía evidente que una propiedad esencial del amor, el odio, el miedo, la esperanza o el deseo era la atención al objeto. Dejar de pensar sobre él o prestar atención a la mujer es, en cierto modo, dejar de amar; dejar de pensar sobre él o prestar atención a la cosa temida es, en cierto modo, dejar de temer. Pero prestar atención a tu propio amor o miedo es dejar de prestársela al objeto amado o temido. En otras palabras, el disfrute y la contemplación de tus actividades son incompatibles. No puedes esperar y pensar sobre la esperanza al mismo tiempo porque en la esperanza observamos su objeto, lo cual se interrumpe (por así decirlo) al volvernos para observar la esperanza misma. Por supuesto, estas dos actividades se pueden alternar con gran rapidez, pero son distintas e incompatibles. Pg 223 |
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El modo más eficaz de acabar con el enfado o la lujuria era apartar la atención de la chica o el insulto o ponerte a analizar la pasión en sí misma. La forma más eficaz de estropear un placer es ponerte a analizar tu satisfacción. Pg 223 |
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Sin duda, por definición, Dios era la Razón misma. Pero, ¿también El sería razonable en ese otro sentido más comodo? No se me ofreció ni la más ligera seguridad es este punto. Se exigía el sometimiento total, el salto absoluto en el vacío. La realidad con la que que no se puede pactar estaba sobre mí. La exigencia ni siquiera era "todo o nada". Creo que ese estado ya había pasado, ... Ahora la exigencia era, simplemente, "todo". Pg 232 |
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Debes imaginarme sólo, en aquella habitación del Magdalen, noche tras noche, sintiendo, cada vez que mi mente se apartaba por un momento del trabajo, el acercamiento continuo, inexorable, de Aquél con quien, tan encarecidamente, no deseaba encontrarme. Aquél a quien temía profundamente cayó al final sobre mí. Hacia la festividad de la Trinidad de 1929 cedí, admití que Dios era Dios y, de rodillas, recé; quizá fuera, aquella noche, el converso más desalentado y remiso de toda Inglaterra. Entonces no vi lo que ahora es más fulgurante y claro: la humildad divina que acepta a un converso incluso en tales circunstancias. Al fin el hijo pródigo volvía a casa por su propio pie. Pero ¿quién puede dorar a ese amor que abrirá la puerta principal a un pródigo al que traen revolviéndose, luchando, resentido y mirando en todas direcciones buscando la oportunidad de escapar? Las palabra "compelle intrare", obligadles a entrar, han sido tan manoseadas por hombres impíos que debemos temblar ante ellas; pero, bien entendidas, llenan la profundidad de la misericordia divina. La dureza de Dios es más agradable que la amabilidad de los hombres, y su coacción es nuestra liberación. Pg 233 |
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El me había enseñado cómo se puede respetar algo no por lo que puede hacer por nosotros, sino por lo que es en sí mismo. Por esto, aunque me daba miedo, no me sorprendió descubrir que hay que obedecer a Dios por lo que es en sí mismo. Pg 236 |
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Cuando nos perdemos en el bosque, ver un letrero es un asunto muy importante. El primero que lo ve grita: "¡Mirad!". Toda la pandilla se reúne a su alrededor y contempla. Pero cuando hayamos encontrado la carretera y pasemos los letreros cada pocos kilómetros, no nos pararemos a mirar, o no demasiado; no en esta carretera, aunque los postes fuesen de plata y las letras de oro. Pg 243 |