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AUTOBIOGRAFIA G. K. Chesterton, Ed. Acantilado - 77 |
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Nací de padres respetables pero honestos | 8 |
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No puedo evitar la sospecha de que la dignidad tiene algo que ver con el estilo. | 10 |
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Los honores no se han vendido, se han destruido | 17 |
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Daría gracias a Dios por haberme creado aunque supiera que mi alma estaba condenada (abuelo materno de Chesterton) | 19 |
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Y no estoy seguro de que no fuera realmente un individuo más sincero que el hombre moderno, que declara vagamente que tiene dudas o que odia los sermones, pero lo único que quiere es ir a jugar al golf. Incluso la propia hipocresía era más sincera. En cualquier caso era más valiente. | 21 |
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En el mejor de los casos consistía en un individualismo que acababa por destruir la individualidad. | 27 |
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Y esta experiencia me ha hecho profundamente escéptico sobre todo ese parloteo moderno del necesario aburrimiento de la vida doméstica y de la degradante monotonía de hacer sólo tortas y tartas. ¡Sólo hacer cosas! Es lo máximo que se puede decir del mismísimo Dios: Aquel que hace cosas. | 48 |
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La misma palabra "imágenes" significa cosas necesarias a la imaginación. Pero no cosas contrarias a la razón. | 57 |
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No me averguenzo de haber pedido a los
arios que tuvieran más paciencia con los judíos, ni de haber pedido a
los anglosajones que tuvieran más paciencia con los antisemitas. El
problema global de dos culturas y tradiciones tan enredadas una en otra es
demasiado profundo y difícil por ambas partes como para resolverlo con
impaciencia. Sin embargo, tengo poca paciencia con los que no solucionan
el problema porque parten de que no hay problema que resolver. Yo no puedo
explicar el problema judío, pero no lo eludo. El peor enemigo de los judíos
es el escéptico sobre el tema judío que a veces trata de dar
explicaciones..... |
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Trataré aquí la parte más oscura y difícil
del libro, una juventud repleta de dudas, morbidez y tentaciones que me
dejó para siempre la certeza de la objetiva solidez del pecado, aunque en
mi caso la certeza fuera sobre todo subjetiva. Antes de entrar en
detalles, me gustaría explicar cierto asunto. En cuestiones de religión,
me he visto envuelto en diatribas sobre temas muy controvertidos y
finalmente he adoptado una postura que para muchos es, en sí misma, una
provocación. He agraviado a los que me quieren bien y a muchos hombres
sabios y prudentes por mi insensato proceder al hacerme cristiano,
cristiano ortodoxo, y al final católico, católico, apostólico y romano.
No me siento en absoluto avergonzado de la mayoría de cosas que ellos me
censuran. En cuanto apologista, soy contrario a lo apologético. Estoy
orgulloso de mi religión hasta donde puede estarlo un hombre de una
religión que hunde sus raíces en la humildad; sobre todo estoy
orgullosos de esos aspectos que con mayor frecuencia se califican de
superstición. Me siento orgulloso de estar sujeto a dogmas anticuados y
esclavizado por credos muertos (como repiten sin descanso mis amigos
periodistas), porque sé muy bien que los credos heréticos son los que
mueren y sólo los dogmas razonables viven lo suficiente para que se les
llame anticuados. Me siento muy orgulloso de lo que se llama mester de
clerecía, puesto que incluso esos términos tan manidos preservan la
verdad medieval de que un sacerdote, como cualquier otro hombre, debería
ser un artista. Me siento orgulloso de lo que la gente llama "mariolatría"
porque, en las épocas más oscuras, introdujo en la religión ese
elemento de caballerosidad que las feministas han entendido tarde y mal.
Estoy orgullosos de ser ortodoxo en lo que se refiere al misterio de la
Santísima Trinidad y al de la misa; estoy orgulloso de creer en la
confesión y en el Papa. |
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Me hundía cada vez más como en una especie de ciego suicidio espiritual. Por aquel entonces, nunca había oído hablar de la confesión en serio, pero eso es precisamente lo que se necesita en esos casos. | 103 |
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Cuando realmente empecé a escribir, tenía la firme decisión de hacerlo contra los decadentes y pesimistas que gobernaban la cultura de la época. | 105 |
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Poseía el arte de discutir sin despreciar. (se refiere a Sir Edmund Gosse) | 108 |
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Explicación sobre "El hombre que
fue jueves". |
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No creía en el demonio, Dios no lo quisiera, si es que existía algún Dios para quererlo. | 115 |
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La libertad se concibe como algo que simplemente funciona hacia fuera, mientras que para mi siempre fue algo que funcionaba hacia dentro. | 118 |
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Pero la canción que se tocó desde un principio fue la de lo inevitable, un concepto odioso para los cristianos y amantes de la libertad. | 125 |
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Descubrí que pertenecía a la minoría de una minoría. | 128 |
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Pero ese era exactamente el terrible secreto: él no estaba orgulloso de Claphan. El patriota Claphan se avergonzaba de Claphan. | 150 |
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Vi a Israel desperdigada por las colinas como un rebaño sin pastor, y vi un gran número de ovejas correr balando con vehemencia por cualquier vecindario donde pudiera haber un pastor. | 200 |
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Explica: Ortodoxia No obstante, desde mi punto de vista, el
título mantuvo una cierta virtud: era provocativo. Y el que fuera
provocativo supone realmente una prueba para aquella extraordinaria
sociedad moderna. Yo había empezado a descubrir que, en todo aquel
cenagal de herejías inconsistentes e incompatibles, la única herejía
realmente imperdonable era la de la ortodoxia. Una defensa seria de la
ortodoxia era mucho más sorprendente para el crítico inglés de lo que
era un serio ataque a la ortodoxia para el censor ruso. Y, a raíz de esta
experiencia, aprendí dos cosas muy interesantes y que sirven para dividir
toda esta etapa de mi vida en dos periodos distintos. Casi todos, en el
mundo de la literatura y el periodismo, empezaron a dar por sentado que mi
fe en la doctrina cristiana era una pose o una paradoja. Los más cínicos
creían que era sólo un truco. Los más leales y generosos sostenían con
cariño que era sólo una broma. Todo el horror de la verdad, la
bochornosa constatación de que yo realmente creía en todo aquello,
estalló ante ellos mucho después. Y como digo, he descubierto que esto
representa una verdadera transición o frontera en la vida de los
apologistas. Los críticos se mostraron casi siempre elogiosos con lo que
les gustaba llamar mis brillantes paradojas hasta que descubrieron que
realmente yo quería exactamente decir lo que decía. A partir de ese
momento, han sido más combativos, y no les culpo por ello. .... Recuerdo que en la cena estaba al lado de
uno de aquellos caballeros refinados y un tanto académicos, educados en
Cambridge, que parecían formar un grupo considerable entre los rudos
miembros del laborismo. Una nube oscurecía su frente como si empezara a
estar confuso por algo; de repente, dijo con abrupta cortesía:
- Perdone que le pregunte, Mr. Chesterton (por supuesto, lo
comprenderé perfectamente si prefiere no contestar y ya sabe que mi opinión
no será peor si resulta ser verdad), pero supongo que estoy en lo cierto
al pensar que usted realmente no cree en esas cosas que sostiene contra
Blatchford. Con meridiana seriedad le informé de
que, por supuesto, creía absolutamente en aquello que sostenía contra
Blatchford. No movió ni un músculo de su rostro frío y refinado; sin
embargo, yo sabía que de alguna manera estaba completamente alterado.
- Oh, de modo que sí cree en ello - dijo-; le ruego que me
disculpe. Gracias. Es todo lo que quería saber. |
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No es que yo hubiera empezado a creer en cosas sobrenaturales, sino que los ateos empezaron a no creer incluso en las cosas naturales. | 205 |
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Así arden en el fuego los sofismas de papel. | 207 |
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Ella tiene simpatías por el comunismo y yo también; y tal vez puntos de contacto, que yo no tengo, pero sé que, en primer lugar, ella defiende la privacidad de los pobres a los que no se les concede privacidad alguna. Después de todo, ella lucha, como yo, por la propiedad privada de los que no tienen ninguna propiedad. | 215 |
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Tal vez la principal objeción a una pelea es que interrumpe una discusión. De todas formas, nuestra discusión nunca se interrumpía hasta que llegaba a una conclusión adecuada, es decir, a la convicción. | 224 |
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Ya he apuntado que, aunque yo creía en el liberalismo, encontraba difícil creer en los liberales. Quizá fuera más preciso decir que encontraba difícil creer en la política | 226 |
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Colaboraron en una obra titulada The Party System, en la que sostenían la tesis general de que realmente los partidos no existían aunque desde luego existiera un sistema. Según su punto de vista, había un sistema de rotación al rededor de un grupo central compuesto por los políticos más importantes de cada partido o, como muy apropiadamente se les denominaba en el libro, "Los escaños delanteros". De cara al público, se mantenía un conflicto irreal, en parte con la ayuda inocente del pueblo, pero verdaderamente había más cercanía entre el presidente del Parlamento y el líder de la oposición que la que existía entre cualquiera de ellos y sus respectivos seguidores si dejamos a un lado a los propios componentes de cada grupo. | 228 |
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El resultado fue simple y significativo. La Comisión no se atrevió nunca a llamarle. Por lo demás, el escándalo político se trató como los demás escándalos políticos. Se nombró una comisión parlamentaria que informó de que todo estaba en perfecto orden. Se publicó un informe de la minoría que notificaba que algunas cosas no eran tan perfectas, y la vida política (si a eso se le puede llamar vida) continuó como antes. | 239 |
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Durante mucho tiempo, la cuestión irlandesa había sido la única cosa viva en el Parlamento inglés. Era algo vivo que estaba relacionado con la religión, o con dos religiones, y cuando la cuestión irlandesa pasó a segundo término, el sistema parlamentario inglés se desmoronó visiblemente. | 240 |
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Y tal como funciona nuestra política partidista, un partido se sostiene no tanto por las luchas como por las huchas. | 241 |
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Hay algunos que se quejan de que un hombre no haga nada; los hay - aún más misterioso y sorprendente - que se quejan de no tener nada que hacer. Cuando tienen ante sí el regalo de unas hermosas horas o días de ocio, gruñen ante su ociosidad. Cuando se les concede el don de la soledad, que es el don de la libertad, lo tiran a la basura y lo destruyen deliberadamente con algún espantoso juego de cartas o algún baile. Sólo hablo en mi propio nombre y ya sé que tiene que haber de todo en el mundo, pero no puede reprimir un escalofrío cuando los veo tirar por la borda sus bien ganadas vacaciones realizando alguna actividad. Por mi parte, jamás me canso de no hacer nada. Siento como si nunca hubiera tenido el suficiente tiempo libre para desplegar siquiera una décima parte de mi acervo vital e intelectual. Huelga decir que no hay nada de particularmente misantrópico en este deseo de soledad, sino más bien lo contrario. Como ya he dicho, en mi malsana adolescencia, a veces me sentía espantosamente solo en sociedad, pero en mi edad adulta, nunca me he sentido más sociable que cuando estoy solo. | 245 |
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Creo que él pensaba que el objetivo de abrir la mente es simplemente abrirla, mientras que yo estoy absolutamente convencido de que el objetivo de abrir la mente, como el de abrir la boca, es cerrarla de nuevo sobre algo sólido. | 256 |
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Vale la pena señalar que he aprendido a profesarle afecto y un respeto cálido más a partir de nuestra disensión que a partir de lo que lo que la mayoría de la gente logra a través del acuerdo. | 257 |
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En otras palabras, defiende la única clase de guerra que desprecio profundamente, la que intimida a los pequeños estados para conseguir su petróleo o su oro, y él desprecia la única clase de guerra que yo realmente defiendo: la guerra entre civilizaciones y religiones para decidir el destino moral de la Humanidad. | 259 |
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...admiro a Burke en muchos aspectos,
aunque disiento de él en casi todo. Ojalá nunca llegue la hora oscura y difícil en que las diferencias políticas se conviertan en personales.. |
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Lo primero que hay que señalar, como algo típico del estilo actual, es un cierto efecto de tolerancia que en realidad se manifiesta como timidez. Podría creerse que la libertad religiosa significa que todo el mundo es libre para hablar de religión. En la práctica, significa que a casi nadie se le permite ni siquiera nombrarla. Una salvedad de cierto interés es que en esto, como en muchas cosas, los pobres e incluso los ignorantes hacen gala de una inmensa superioridad intelectual. | 272 |
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Por si alguien quiere saber lo que siento respecto a algo que comento pocas veces y con renuencia, es decir, la relación entre la Iglesia que abandoné y la Iglesia que abracé, la respuesta es tan compacta y concreta como una imagen de piedra: no quiero pertenecer a una religión en la que me "permitan" tener un crucifijo. Lo mismo me pasa con la cuestión mucho más controvertida de la Santísima de la Virgen. Si a la gente no le gusta ese culto, está en su perfecto derecho de no ser católica, pero a los católicos, o a los que se llaman católicos, quiero que la idea no sólo les guste, sino que les entusiasme, les encante y, sobre todo que la proclamen con orgullo. Deseo que sea lo que los protestantes llaman, con toda razón, santo y seña de un papista. Quiero que se me permita mostrarme entusiasta ante el entusiasmo, y no que se tolere fríamente mi mayor entusiasmo como una excentricidad. | 278 |
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Entre mis sólidos y tenaces compatriotas británicos, siempre he tenido la desventaja de no cambiar de opinión con la suficiente rapidez. En general, he tratado modestamente de que mis opiniones se apoyaran en razones y nunca he entendido por qué habría de cambiar de opinión si las razones no habían cambiado. | 279 |
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La única guerra defendible es una guerra
defensiva. Y una guerra defensiva, por su propia definición y naturaleza,
es aquella de la que el hombre vuelve apaleado, sangrante, y presume tan sólo
de no haber muerto. Los que ahora no valoran la causa aliada
son los que un día la valoraron demasiado. Los que se sienten
desilusionados con aquella gran defensa de la civilización son los que
esperaron demasiado. |
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No hay nada comparable a conocer a un hombre, aunque sólo sea durante un par de horas; eso siempre nos permite sabe cuando comienza una leyenda o se distorsiona una historia. | 297 |
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Estableció una excelente prueba crítica, la de que los críticos eran incapaces de entender lo que a él le gustaba, pero él si entendía lo que a ellos no les gustaba. "La verdad puede entender el error, pero el error no puede entender la verdad". | 299 |
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Tuve mis primeras impresiones sobre la falsedad del sistema de partidos | 302 |
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Yo había empezado a poner en duda desde muy pronto y, más tarde, a negar, el socialismo o cualquier otra hipótesis que implicara una confianza total en el Estado. Creo que empecé a dudar cuando conocí a los políticos. | 308 |
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Fue víctima de la decadencia de nuestra cultura agrícola, que aportó a los hombres mala religión y ninguna filosofía | 319 |
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había gente de todo tipo, excepto idiotas | 347 |
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A mi padre le debo haber sido un viajero y no un turista. La distinción no es esnobismo; en realidad, tiene que ver más con la época que con la educación, pues gran parte del problema del hombre moderno es que le educan para aprender lenguas extranjeras y malinterpretar a los extranjeros. El viajero ve lo que ve; el turista ve lo que ha ido a ver. | 356 |
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Pronto descubrí que la verdad no era tan simple. | 357 |
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son una semilla y por tanto permanecen ocultos. | 359 |
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Cuando la gente me pregunta: "¿Por
qué abrazó usted la Iglesia de Roma?", la respuesta fundamental,
aunque en cierto modo elíptica, es: "Para librarme de mis
pecados", pues no hay otra organización religiosa que
"realmente" admita librar a la gente de sus pecados; está
confirmado por una lógica que a muchos sorprende, según la cual la
Iglesia deduce que el pecado confesado y del que uno se arrepiente queda
abolido, y el pecador vuelve a empezar de nuevo como si nunca hubiera
pecado. .... Pues bien, cuando un católico se
confiesa, vuelve realmente a entrar de nuevo en ese amanecer de su propio
principio y mira con ojos nuevos, más allá del mundo, un Palacio de
Cristal que es verdaderamente de cristal. El cree que en ese oscuro sillón
y en ese breve ritual, Dios ha vuelto a crearle a su propia imagen. ... El sacramento de la penitencia otorga una
nueva vida y reconcilia al hombre con todo lo vivo, pero no lo hace como
lo hacen los optimistas, los hedonistas y los predicadores paganos de la
felicidad. El don tiene un precio y está condicionado por una confesión.
En otras palabras, el nombre del precio es la Verdad, que también puede
llamarse Realidad, pero se trata de encarar la realidad sobre uno mismo.
Cuando el proceso sólo se aplica a los demás, se llama Realismo. |
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El objetivo de la vida es la capacidad de apreciar; no tiene ningún sentido no apreciar las cosas como tampoco tiene ningún sentido tener más cosas si tienes menos capacidad de preciarlas. | 380 |
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En resumen, me parece que poco importa si un hombre está descontento en nombre del pesimismo o del progreso, si su descontento paraliza su capacidad de apreciar lo que tiene. Lo realmente difícil para el hombre no es disfrutar de las farolas o de los paisajes, ni disfrutar del diente de león o de las chuletas, sino disfrutar del placer. Mantener la capacidad de degustar realmente lo que le gusta, ese es el problema práctico que el filósofo tiene que resolver. Y me parecía, al principio, como me parece al final, que los pesimistas y los optimistas del mundo moderno han confundido y enturbiado este asunto por haber dejado a un lado el antiguo concepto de humildad y agradecimiento por lo inmerecido. | 381 |
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Lo que me ha molestado todo a la vida sobre los escépticos es su extraordinaria lentitud para llegar a una conclusión, aunque sea sobre sus propias posturas. He escuchado cómo los criticaban o cómo los admiraban por su temeraria precipitación y su imprudente furia innovadora, pero yo siempre he encontrado difícil lograr que se movieran unas pulgadas y terminaran su razonamiento. | 385 |
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Los poetas, incluso los paganos, sólo pueden creer directamente en la Naturaleza si indirectamente creen en Dios; si la segunda idea se desvaneciera de verdad, tarde o temprano la primera seguirá el mismo camino. | 385 |
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Sólo he encontrado un credo que no se contenta con una sola verdad, sino con la Verdad, hecha de un millón de verdades y, sin embargo, una. E incluso en esta ilustración sobre mis propias fantasías personales, lo que afirmo se demuestra doblemente. Si hubiera divagado como Bergson o Bernard Shaw y hubiera construido mi propia filosofía a partir de mi precioso fragmento de verdad, por el simple hecho de haberla descubierto yo solito, pronto habría descubierto cómo esa verdad se distorsionaba y convertía en falsedad. Incluso en este caso, hay dos modos en los que podría haberse vuelto contra mí y haberme destrozado. Uno habría sido alentando el engaño al que yo estaba más predispuesto; y el otro, excusando la falsedad que me parecía más inexcusable. | 387 |
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En una palabra, tenía el humilde propósito de no ser un maníaco, más que nada de no ser un monomaníaco, pero sobre todo, de no ser un monomaníaco con una sola idea simplemente porque era la mía. La idea era bastante normal y bastante consistente con la fe; en realidad, era parte de ella. Pero sólo siendo parte de ella, podía haber permanecido normal. | 388 |
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He dicho que esta tosca y primitiva religión de la gratitud no me salvaba de la ingratitud, del pecado que, para mi, tal vez sea el más horrible porque significa el desagradecimiento. Pero también en esto he descubierto que me aguardaba una respuesta. Precisamente porque el mal estaba sobre todo en mi imaginación, sólo podía ser penetrado por esa idea de la confesión que significa el final de la simple soledad y el silencio. Sólo he encontrado una religión que se atreviera a descender conmigo a mis propias profundidades. Sé, desde luego, que la práctica de la confesión, tras haber sido denigrada durante tres o cuatro siglos y durante gran parte de mi propia vida, se está recuperando con cierto retraso. Los científicos materialistas, siempre por detrás de su tiempo, reivindican todo lo que en ella se denigró como indecente e introspectivo. He oído que una nueva secta ha comenzado una vez más las prácticas de los monasterios más primitivos al tratar la confesión comunitariamente. A diferencia de los primitivos monjes del desierto, a los miembros de esta secta parece gustarles realizar el ritual vestidos con traje de noche. En resumen, no quiero dar la impresión de que ignoro que distintos grupos en el mundo moderno se preparan para facilitarnos las gracias de la confesión. Ninguno de los grupos, hasta donde yo sé, manifiesta facilitar esa pequeña gracia de la absolución. | 390 |