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Pues
señor... esto era un Rey
de imponente majestad,
poderoso cual ninguno
y amable por su bondad.
De
la nada el mundo
con su voz sacó:
tierra, mar y cielo
su verbo creó.
Volaba
sobre los vientos
y dominaba la mar,
y en lo alto de los cielos
tiene su trono real.
Un Hijo tenía
el monarca aquel,
como El poderoso
y hermoso como El.
Y amaba tanto a su Padre,
que por vindicar su honor
en el seno de una Virgen
Purísima se encarnó.
Nació en un establo,
murió en una cruz,
padeció tormentos
por nuestra salud.
Y temiendo que las almas
le pudieran olvidar
se quedó en el Sacramento
y en comida se les da.
Desde allí las llama
con silbos de amor
para que se acerquen
a su Corazón.
El se busca algunas almas
que le quieran ayudar
y las hace sus esposas
para otras almas ganar.
Las unas le sirven
como Marta hacía;
las otras le oyen
igual que María.
Así va sembrando el mundo
con sus harenes de amor
este Sultán poderoso,
este divino Amador.
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Cierto
día quiso
venir a Puzol
y llamó a Rosario
y ella le escuchó:
- “Una casa de oración
en tu pueblo has de fundar”
Rosario le dijo al punto:
- “hágase Tu voluntad”
Si Tú lo deseas
lo deseo yo.
Todo lo encomiendo
a tu Corazón.
- “Tú buscarás mis esposas
y Carmen te ayudará
- “Señor, dáme Tú la norma
para que pueda acertar.
- “Toma este zapato
y no esperes más;
él será la norma
de mi voluntad.
Cuando encontréis unas monjas
que se lo puedan calzar
y les venga a la medida
a esas escogerás”.
Y empezó el desfile...
que largo, Señor!
que sudores cuesta
una fundación!
Clarisas, redentoristas,
salesas de S. Miguel...
A unas les cae el zapato,
a otras no les cabe el pie...
A
las Canonesas de S. Agustín
les entra el zapato,
Oh día feliz!
Más al cabo de un poquito
ya se quieren descalzar.
Este zapato es estrecho
y el pie nos lastimará...
¡Pobre fundadora,
cuanto padeció!
- Solo en Vos confío,
dulce Corazón.
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Ayudadme, Jesús mío,
no encuentro Comunidad!
“Conozco una Cenicienta
que el zapato ha de calzar.
Id
a un Monasterio
que hay en Alfahuir:
Allí hay un Carmelo,
traslado aquí.
-
Pero están tan humilladas!
- ”Pues ya se levantarán.
Yo humillo cuando me place
para después ensalzar.
El mundo voluble,
las abandonó
y ellas se arrojaron
en mi Corazón.
Y
porque su solo anhelo
es cumplir mi voluntad
el precioso zapatito
a su pié se ajustará”.
Carmen y Rosario
fueron a Alfahuir.
Lo demás lo saben...
¿para qué seguir?
Entonemos hoy un canto
al Divino Corazón,
que fundó un palomarcico
en el pueblo de Puzol.
Hoy le prometemos
al dulce Jesús
vivir con su Madre
al pie de la Cruz.
Dios colme de bendiciones
a la noble fundadora
y a su buenísima prima
su fiel colaboradora.
Que sean felices
en este destierro
y que nos juntemos
todos en el cielo.
AMEN. |