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El carmelita Pedro de los Apóstoles, que había convivido con
San Juan de la Cruz en España, fue el confesor y el iniciador en las enseñanzas
de la comunidad teresiana.
Uno de
los religiosos que más trabajaron por el establecimiento de la reforma en
Méjico fue el veterano padre Fr. Pedro de los Apóstoles, curtido en los
padecimientos desde la frustrada expedición al Congo en que, como
sabemos, tomó parte. Natural de Bonilla (Cuenca) y profeso de Pastrana,
vivió siempre con aquel celo y fervor primitivos que tanto distinguió a
este santo noviciado. Incansable en el aumento de la gloria de Dios, se
esforzó siempre en dilatarla más y más en el Nuevo Mundo, donde se le
ofreció un campo magnífico a su celo y fervor apostólico. Gobernó 3
veces la floreciente provincia de san Alberto, y murió lleno de méritos
en 1630, a los setenta y siete años de edad y cincuenta y cinco de vida
religiosa.
Vino de la Observancia a la
Descalcez.
A comienzos de marzo de
1572, Catalina Cardona, con los permisos necesarios salió de Madrid con
los padres Ambrosio Mariano de san Benito, Pedro de los Apóstoles y el
hermano Juan de la Miseria, a tomar posesión del lugar y comenzar la
construcción del convento de Pastrana. Estuvo un tiempo al frente del
noviciado el P. Pedro sucediendo al P. Gabriel de la Asunción y fue
substituido (por el P. Angel de san Gabriel??) para pasar de vicario a La
Roda.
Tras el envio al Congo de nuestros primeros misioneros, los 5 fallecidos, se prepara otra expedición entre los cuales se encuentra Fr. Pedro de los Apóstoles. Partieron para Angola en 1583, el barco era lento y se rezagó de la flota con la que iba. Le asaltaron los piratas ingleses. Se ensañaron con los misioneros y pensaron matarlos, más al ver que el morir de esa forma les alegraba, decidieron no darles esa alegría. Les abandonaron en una isla medio muertos, que resultó ser la isla Santiago. Lograron llegar a la capital de ella y el obispo les atendió. Uno de ellos murió pese a la atenciones y los demás volvieron a la península en junio de 1583 |
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Hombre de gran talento para los negocios y capacidad de trabajo, con un pequeño patrimonio fue haciéndose una cómoda situación económica.Siendo joven se sintió llamado por Dios a una vida de mayor perfección y buscó combinar su vida de comerciante con un mayor interés en desarrollar más intensamente las virtudes interiores y exteriores. Vivió una vida de intensa caridad y oración sin abandonar sus deberes de esposo y padre. Fue devotísimo de la Orden del Carmen. Dios le probó con muchas y dolorosas enfermedades, que acrisolaron la virtud de este su fiel siervo. Tuvo grandes sufrimientos por las enfermedades que padecía y por las pérdidas de sus hijos. Desde 1915, no podía andar por sí mismo sino con un cochecito. Los padres nuestros iban a celebrar Misa en su oratorio mientras no pudo salir a oírla fuera. Los dos últimos años perdió la vista y presentó una patología cardiaca. Una de sus alegrías fue que uno de sus hijos fuera sacerdote y una hija carmelita descalza de nuestra comunidad. D. Ricardo Hernández no sobrevivió muchos años a la fundación de este convento. Tras 3 meses postrado en cama murió en Valencia, la madrugada del 5 de junio de 1932. |
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El Siervo de Dios Bernardo Asensi Cubells nació en Algemesí el 16 de abril de 1889 y allí murió el 7 de agosto de 1962. Fue durante muchos años director espiritual del Seminario Metropolitano y canónigo de la Catedral. Fundó en Algemesí las Misioneras de la Divina Providencia. Fue promotor de la causa de beatificación de la beata Josefa Naval Girbés y autor de su biografía. Una pléyade de sacerdotes se formó espiritualmente bajo su dirección y la archidiócesis valentina le es deudora de su entrega a este ministerio, pues fue además, casi desde su ordenación sacerdotal, director de la Obra de los Santos Ejercicios, en los que se le consideró como consumado maestro y experto director de almas, siendo mucho el bien que hizo. También trabajó en la promoción de la Acción Católica en la archidiócesis valentina y destacó como predicador y director de ejercicios incluso fuera de Valencia. Su causa es promovida y financiada por diversas instituciones diocesanas (Catedral, Seminario, etc.) y parroquiales de Algemesí y por congregaciones religiosas que él fundó. En julio de 1998 fue entregada en Roma la documentación sellada del proceso de beatificación de don Bernardo Asensi Cubells. De esta causa se ha hecho cargo la postuladora, Doctora Silvia Correale. |
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